Lo crujiente, lo cremoso y lo masticable atraviesan una etapa de auge en la industria de alimentos y bebidas. Para muchos consumidores, la sensación que produce un producto en la boca ya tiene un peso similar al sabor

Esta característica, conocida en la ciencia de los alimentos como “sensación en boca” o mouthfeel, aparece en pedidos de comida más crocantes, cafés con mayor espuma y golosinas con centros más jugosos

Productos diseñados para una experiencia sensorial

La tendencia impulsó lanzamientos como Aerocano, el espresso frío batido con aire de Starbucks; PowerCrunch, una barra proteica con textura similar a una oblea; y Trolli Gummi Popz, piezas congeladas que conservan una consistencia blanda y masticable

El fenómeno también se observa fuera de Estados Unidos. En China crece el interés por los yogures elásticos, mientras que la compañía sueca Cloetta presentó Sprinkled Foamies, golosinas con una cubierta crujiente y un centro de malvavisco

En París, algunos pasteleros experimentan con el “crookie”, una combinación de croissant crocante y galleta con trozos de chocolate derretido. En las bebidas, también se multiplican las opciones para sumar espumas dulces y cremosas o perlas rellenas de jugo que explotan al morderlas

Una tendencia con raíces antiguas

La textura forma parte de la experiencia de comer desde hace siglos. El mochi japonés y el helado turco elástico son ejemplos de preparaciones tradicionales que se apoyan en una consistencia particular

El té de burbujas, creado en Taiwán durante la década de 1980, incorporó perlas de tapioca masticables. En los años noventa, restaurantes europeos de alta cocina popularizaron espumas aromatizadas con ingredientes como aceite de trufa o caldo de langosta

En los últimos años, el interés se aceleró. El fenómeno del cronut, con una superficie frita y crocante y un interior aireado y mantecoso, contribuyó a despertar la curiosidad por las texturas. También lo hicieron los chocolates con múltiples capas y los videos en redes sociales centrados en sonidos de alimentos que se quiebran, crujen o sorben

Golosinas con más capas y contrastes

La pandemia de coronavirus también influyó en la búsqueda de estímulos sensoriales. La pérdida temporal del olfato y el gusto que experimentaron muchas personas aumentó el interés por productos capaces de ofrecer contrastes físicos

En 2020 aparecieron los Nerds Gummy Clusters, una golosina redonda y blanda cubierta con caramelos crujientes. El producto fue seguido por innovaciones como los Skittles liofilizados y los Gummi Popz, cuadrados masticables con un relleno efervescente

La compañía Brach’s, perteneciente al mismo grupo, planea presentar el próximo año, para Pascua, porotos de gelatina con una cobertura crujiente. Además, los Nerds Juicy Gummy Clusters incorporaron un centro líquido a la estructura de dos capas del producto original

Los especialistas señalan que la combinación de consistencias genera contrastes que pueden reforzar la percepción de calidad y placer. También ayuda a captar la atención en momentos de consumo distraído, como cuando las personas comen mientras miran el teléfono

El desafío de conservar la textura

Las nuevas preferencias plantean dificultades para fabricantes y restaurantes. El crecimiento de las entregas a domicilio obliga a buscar métodos que permitan conservar la consistencia de los alimentos durante el traslado

Una empresa de ingredientes desarrolló coberturas a base de almidón de papa capaces de mantener crocantes las papas fritas durante 30 minutos y trabaja para extender ese período a 45 minutos

La textura también se volvió relevante en la reformulación de productos más saludables o económicos. Algunos aditivos, por ejemplo, permiten que los yogures con menos azúcar mantengan una consistencia cremosa

En mayo de 2025, McDonald’s presentó nuevas tiras de pollo McCrispy y modificó la receta este año después de que clientes consideraran que no eran suficientemente crujientes

Más información en los envases

La industria prevé nuevas investigaciones sobre las necesidades de distintos grupos, incluidos los adultos mayores, y una mayor complejidad en las capas de los snacks

Sin embargo, todavía existe una brecha entre la innovación y la comunicación al consumidor. El 59% de los alimentos envasados lanzados este año en Estados Unidos no incluyó referencias a la textura en sus etiquetas, pese a que crece la búsqueda de propiedades físicas novedosas

Para los expertos, la textura es uno de los componentes más poderosos y menos valorados de la experiencia alimentaria. Además de influir en la percepción del sabor, puede hacer que un snack resulte más satisfactorio