El Gobierno impulsó una nueva reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para revertir cambios incorporados en 2012 y redefinir el alcance de la autoridad monetaria. La iniciativa busca dejar como objetivo principal la preservación del valor de la moneda, prohibir el financiamiento monetario al Tesoro, eliminar las Letras Intransferibles, cambiar el tratamiento de las ganancias del organismo y endurecer las condiciones para remover a sus autoridades
El planteo abrió una discusión entre exfuncionarios que estuvieron al frente de la institución. Entre ellos hay coincidencias sobre la necesidad de reforzar la independencia del Central frente al poder político, pero también diferencias sobre el grado de rigidez que debería tener esa autonomía y sobre si el banco debe tener un mandato único o múltiple
Más independencia, pero con modelos distintos
Alfonso Prat-Gay celebró el giro oficial y sostuvo que el Banco Central debe tener como misión primaria preservar el valor de la moneda. También reclamó estabilidad institucional para el directorio y cuestionó que sus autoridades queden expuestas a decisiones del Ejecutivo
Martín Redrado coincidió en que debe evitarse la injerencia del Gobierno sobre el directorio y propuso que el nombramiento y la remoción de las autoridades tengan el mismo nivel de exigencia parlamentaria. Además, planteó que la nueva norma empiece a regir con el próximo gobierno para reducir especulaciones y fortalecer la institucionalidad
Redrado también sugirió achicar el directorio a seis miembros y repartir los nombramientos entre mayoría oficialista y minoría opositora, sin que coincidan con el ciclo presidencial, para sostener la política monetaria y la supervisión financiera más allá de los cambios de gestión
El debate por el mandato del Central
Para Alejandro Vanoli, discutir límites más estrictos es razonable, pero eliminar por completo las herramientas de política monetaria sería un error. Sostuvo que en Argentina no puede haber emisión descontrolada, aunque defendió que en ciertas coyunturas una política más expansiva puede ser necesaria en una economía deprimida
Vanoli también cuestionó que se plantee la independencia como un criterio neutro cuando existe cercanía política entre dirigentes actuales del área económica. A su juicio, el debate debería incluir también la composición de la conducción del Banco Central y no solo las reglas formales de autonomía
Sobre el mandato, defendió la idea de una doble función: estabilidad monetaria y empleo. Consideró que concentrarse solo en la inflación puede llevar a decisiones demasiado contractivas y perjudiciales para la actividad real
Financiamiento al Tesoro y poder regulatorio
Otro eje sensible de la reforma es la prohibición de asistencia monetaria al Tesoro. Redrado pidió eliminar distintos mecanismos que permiten financiar al Estado con emisión, incluidos los adelantos transitorios, las utilidades contables, el uso de dólares del Banco Central y el financiamiento indirecto a través de encajes bancarios con títulos públicos
Vanoli coincidió en que esos instrumentos deben tener límites más estrictos, pero advirtió que quitar todas las herramientas del organismo sería un exceso. Según su mirada, el problema no es la existencia de esos mecanismos, sino el uso que se hizo de ellos
Mercedes Marcó del Pont fue la más crítica con el alcance de la reforma. Sostuvo que quitar facultades regulatorias al Banco Central afecta a consumidores endeudados y a pymes con poco acceso al crédito. También cuestionó que se debilite la capacidad de intervenir sobre aspectos como las tasas de las tarjetas, la remuneración de los plazos fijos y la orientación del crédito
En la misma línea, calificó como excesivo endurecer las condiciones para remover al presidente del organismo con una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso