La primera semana de competencia entre Popstars y Es mi sueño dejó una señal clara: la televisión abierta todavía puede encontrar impacto cuando apuesta por formatos musicales en el prime time
Un estreno fuerte para Telefe
El lunes debutó Popstars con Nico Vázquez al frente y más de tres mil aspirantes reunidas en el Estadio Mary Terán de Weiss, en Parque Roca. El ciclo presentó al jurado integrado por Nicki Nicole, Ángela Torres y Charlie García, con Martín Cirio como acompañamiento en el backstage
La apertura fue muy sólida: marcó 11,3 puntos de rating, tocó un pico de 12,3 y consiguió un share de 48,1%. El martes bajó a 10,2 puntos, pero volvió a liderar su franja y fue lo más visto del día. El miércoles alcanzó 8,4 puntos, y el jueves cerró la semana con 9,1, una mejora frente a la emisión anterior
La propuesta de eltrece sostuvo la pulseada
Del otro lado, Es mi sueño arrancó su segunda temporada con Guido Kaczka y una dinámica renovada: famosos y participantes deben formar duplas para avanzar con el visto bueno del jurado, ahora compuesto por Abel Pintos, Jimena Barón, José Luis “El Puma” Rodríguez y Joaquín Levinton
En su regreso, el ciclo midió 7 puntos y quedó como lo más visto de eltrece. El martes subió apenas a 7,1, el miércoles cayó a 6,5 y el jueves llegó a su mejor marca semanal con 7,6 puntos, suficiente para ubicarse segundo en su franja
Semana de nombres, castings y actuaciones
Ambos programas combinaron audiciones, figuras conocidas y momentos inesperados. En Popstars se destacaron las presentaciones de varias jóvenes frente al jurado, mientras que en Es mi sueño pasaron por el escenario figuras como Yayo Guridi, Miguel Ángel Rodríguez, Leticia Brédice, Barbie Simons, Natalia Pastorutti, Emilia Attias y Lío Ferro, entre otros
También hubo apariciones llamativas, como la de Valentina Pergolini, hija de un conductor de eltrece, que avanzó en Popstars pero luego decidió dar un paso al costado por un nuevo proyecto
Un balance favorable, aunque con límites
La competencia dejó buenos números para ambas señales, pero también expuso una debilidad compartida: la rutina diaria de los realities, condicionada por costos de producción, reduce el margen para sorprender. Aun así, los dos formatos lograron ordenar el prime time y aportar aire fresco a una televisión que necesita recuperar audiencia