La expansión de las cámaras automatizadas de lectura de matrículas volvió a instalar en Florida la discusión sobre los límites entre seguridad y privacidad. Ron DeSantis sostuvo que estos sistemas están “fuera de control” y pidió cambios en la ley para ponerles límites claros

Una tecnología que cambió de uso

DeSantis diferenció el empleo tradicional de estos dispositivos, asociado al cobro de peajes, del despliegue actual con fines policiales. Según dijo, ahora se utilizan para tareas de vigilancia criminal y, en su mayoría, quedan bajo responsabilidad de departamentos de policía y oficinas del sheriff

El gobernador remarcó que respalda a las fuerzas de seguridad cuando necesitan herramientas para investigar delitos, pero advirtió que no quiere un esquema de seguimiento masivo sobre personas que no están bajo sospecha

El reclamo de una ley estatal

Para DeSantis, el problema no puede resolverse solo con decisiones administrativas porque la implementación de estas cámaras ocurre principalmente a nivel local. Por eso insistió en que la respuesta debe salir de la legislatura estatal

También mencionó casos que, a su juicio, muestran el riesgo de usos indebidos, como cuando un agente emplea estos sistemas para seguir a una expareja. A su entender, la rapidez con la que creció esta tecnología justifica la preocupación pública

Cómo funcionan y por qué generan debate

Las cámaras de Flock usan inteligencia artificial para leer patentes, asociarlas con imágenes, ubicación y hora, y permitir luego reconstruir trayectos a partir de registros distribuidos en distintos puntos. Sus defensores las presentan como una ayuda para investigaciones y para ubicar vehículos sospechosos

El foco de la controversia está en el almacenamiento de esos datos y en la posibilidad de cruzarlos entre distintas agencias, lo que amplía el alcance de la vigilancia sobre la población en general

Florida mira un antecedente de New Hampshire

DeSantis dijo que analiza el caso de New Hampshire como posible referencia para avanzar con restricciones sobre el uso de estos lectores automatizados. Según explicó, ese estado ya aplicó medidas sobre su empleo en derechos de paso estatales

La discusión quedó abierta en Florida y promete trasladarse al terreno legislativo, donde se definirá hasta dónde puede crecer esta tecnología sin afectar la privacidad de los residentes