En el conurbano bonaerense, los comedores que coordina Jorge “Roña” Castro registran un cambio visible: ya no asisten solo chicos, sino también padres, madres, adultos mayores y personas con trabajo que no logran cubrir sus gastos mensuales

El ex campeón del mundo contó que su red nació en los meses más duros de la pandemia con una olla popular en su gimnasio y terminó consolidándose en cuatro comedores propios y otros 10 a los que también abastece en la zona. A eso se suman pedidos de ayuda desde municipios como Almirante Brown y Ezeiza

Una red que creció con la crisis

Castro recordó que al principio comenzaron con una olla para pocas personas y que la demanda fue aumentando con rapidez. Con el tiempo, la iniciativa quedó instalada en Villa Fiorito, Temperley y otros puntos del distrito

Según explicó, el abastecimiento llega desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires y también desde empresas y productores de distintas provincias. Mencionó aportes de Buenos Aires, una fábrica de Quilmes, envíos de galletas desde Santa Fe y azúcar desde Tucumán. Además, señaló el apoyo de la Fundación Locomotora Castro y de la Asociación Civil El Roña Castro

El nuevo de quienes piden comida

Para Castro, el cambio más fuerte está en quiénes se acercan a pedir asistencia. Dijo que antes la mayoría eran chicos y que ahora predominan adultos, jubilados y familias completas

También describió un grupo creciente de personas con empleo formal o informal que no llega a fin de mes. Muchos, aseguró, prefieren llevar la comida en recipientes a sus casas antes que quedarse a comer en el lugar por vergüenza

La preparación más frecuente es el guiso, porque permite rendir mejor los alimentos. Cuando reciben productos con proteína, también los reparten entre los comedores. De lunes a viernes cocinan y entregan raciones, y los viernes preparan además seis ollas de 60 litros para quienes necesitan comida para el fin de semana

La crisis también golpea fuera del conurbano

El exboxeador sostuvo que el deterioro social ya no se limita a Buenos Aires y mencionó lo que vio en Caleta Olivia, Santa Cruz, su ciudad natal. Dijo que antes no era común encontrar comedores allí y que ahora existen varios

Asoció ese crecimiento con la pérdida de empleo y la inflación. Entre los productos que entrega a quienes se acercan figuran arroz, polenta, yerba, azúcar, aceite, tomate, lentejas y arvejas, con mayor refuerzo hacia el final de la semana

Castro también criticó la falta de contacto con el Ministerio de Capital Humano y afirmó que la asistencia que sostiene su red depende sobre todo del gobierno bonaerense y de aportes privados. En su diagnóstico, la situación económica empuja a más personas a pedir ayuda y agrava el clima social