Zuhair Jury, guionista, director de cine y escritor, murió este domingo a los 89 años. Hermano menor y socio creativo de Leonardo Favio, desarrolló una obra que atravesó la literatura y el cine argentino

Sus textos sirvieron como base para dos películas centrales de Favio: El dependiente y El romance del Aniceto y la Francisca, inspiradas en cuentos incluidos en un libro publicado por Jury en 1969

Una trayectoria ligada al cine argentino

Jury también escribió los guiones de Crónica de un niño solo, Juan Moreira, Nazareno Cruz y el lobo, Soñar, soñar y Gatica, el Mono. Además, participó en los guiones de Natasha, dirigida por Eber Lobato, y de la versión animada de Martín Fierro, realizada por Fernando Laverde

En 1978 debutó como director con El fantástico mundo de la María Montiel, protagonizada por Rodolfo Bebán, Raúl Lavié, Juanita Lara y Leonor Benedetto. La película fue premiada en el festival de Karlovy Vary

Después dirigió La mayoría silenciada (1986), El largo viaje de Nahuel Pan (1995), Doña Ana, Tobi y el libro mágico (2001) y El piano mudo (2009). En su último largometraje recreó parte de la historia del pianista tucumano Manuel Ángel Estrella

Literatura, memoria y el vínculo con Favio

Su producción literaria incluyó títulos como Había una vez un general, Romance del Aniceto, El glorioso velorio de la Juana Pájaro y Yo vengo de ahí, un libro de poemas publicado en 2022

En esa obra evocó su infancia, a su madre y a Leonardo Favio, cuya muerte en 2012 describió como una ausencia difícil de concebir. La escritura fue también una forma de mantener vivo el recuerdo de su hermano

Jury definía la relación creativa entre ambos como un vínculo simbiótico. Habían compartido experiencias desde la infancia y, según relataba, muchas veces podían trabajar sin necesidad de explicarse sus ideas: sentían de manera semejante porque habían atravesado la vida juntos

Con una mirada lírica y política, Jury entendía el cine como una forma artística alejada de las etiquetas de industria y entretenimiento. Para él, sus posibilidades expresivas permitían explorar la vida y sus conflictos desde una perspectiva singular