Robbie Williams volvió a referirse a su salud mental y sorprendió al contar que, además del TDAH que ya le habían diagnosticado, recientemente supo que también está dentro del espectro autista

A los 52 años, el cantante dijo que ese hallazgo le permitió entender mejor ciertos rasgos de su personalidad y de su manera de vincularse con el entorno. Incluso lo tomó con humor al admitir que ahora usa ese diagnóstico como una especie de explicación para algunas de sus conductas cotidianas

Creatividad para correr de la ansiedad

Más allá del tono distendido, Williams describió un funcionamiento mental atravesado por pensamientos intrusivos y episodios de ansiedad. Contó que suele apoyarse en la creatividad como una forma de desviar la atención de ideas que le generan miedo o malestar

Según explicó, cuando está imaginando, creando imágenes o buscando hacer algo gracioso, logra salir por un momento de sí mismo y no quedarse atrapado en esos pensamientos

Para ilustrarlo, relató una situación vivida en un avión, donde le apareció una idea irracional vinculada con la posibilidad de que el vuelo se estrellara. Dijo que ese tipo de imágenes no responden a un deseo, sino a pensamientos no deseados que irrumpen en su cabeza y que intenta no alimentar

El peso del TDAH y las adicciones

El músico también habló de una de las características del TDAH con la que más se identifica: la capacidad de concentrarse de manera extrema en lo que le interesa, mientras que otras tareas pueden resultarle casi imposibles

Williams recordó además que recibió el diagnóstico de TDAH en tres ocasiones. La primera vez fue alrededor de 2006, cuando leyó sobre el tema y reconoció muchos rasgos propios

Pero esa búsqueda de respuestas también estuvo marcada por sus adicciones. Contó que, al saber que había medicación para tratar el TDAH, intentó conseguirla como una posible solución, aunque después terminó desarrollando una relación peligrosa con esas pastillas

El cantante, que alcanzó la fama en los años 90 primero con Take That y luego como solista, reconoció que su carrera estuvo acompañada por distintos períodos de rehabilitación vinculados sobre todo al alcohol y las drogas

Un diagnóstico que se suma a otros

Williams también había contado el año pasado que descubrió que tiene síndrome de Tourette, aunque aclaró que en su caso no se expresa con los tics más conocidos. Lo asoció nuevamente con los pensamientos intrusivos que dice experimentar

También admitió que, pese a haber pasado décadas sobre los escenarios ante multitudes, sigue sintiendo miedo ante las giras. Dijo que el cariño del público no le alcanza para disipar lo que le ocurre por dentro

Su testimonio volvió a poner en primer plano una trayectoria pública atravesada por el éxito, pero también por la salud mental, las adicciones y la dificultad de convivir con una exposición permanente