Stomp volvió a Buenos Aires después de 16 años y confirma por qué su nombre ya es sinónimo de una forma única de hacer teatro y música. La creación de Luke Cresswell y Steve McNicholas, nacida en 1991, sigue apoyada en una idea tan simple como precisa: transformar objetos comunes en instrumentos capaces de generar una experiencia escénica de enorme impacto

La versión que se presenta en el Teatro Ópera, con Joshua Cruz, Cade Slattery, Opal Edmonds, Rob Shaw, Rhys Shone, Jamie Welch, Jasmine Joyner, Cary Lamb Jr., Sean Perham, Molly Wallace, José Antonio Filgueira y Phil Batchelor, dura 100 minutos y mantiene intacta la potencia del dispositivo original. La compañía se mueve con una sincronía milimétrica y hace que cada golpe, desplazamiento y pausa parezcan parte de un mecanismo cuidadosamente calibrado

Un escenario que también suena

La puesta despliega tachos plásticos, barriles metálicos, caños elevados y piezas reconocibles que componen una escenografía aparentemente caótica, pero perfectamente funcional. Nada queda reducido a decorado: todo puede convertirse en fuente de sonido, en superficie de choque o en parte de una coreografía que se construye con precisión y velocidad

El juego entre lo que se ve y lo que se escucha es uno de los grandes hallazgos del espectáculo. Bolsas, latas, escobillones, carritos de supermercado, agua, madera y otros elementos cotidianos pasan a formar parte de una escritura rítmica compleja, donde el cuerpo de los intérpretes también actúa como instrumento. La tensión entre objeto e imagen, entre gesto y sonido, sostiene buena parte del asombro

Humor, luz y precisión

La experiencia no se apoya solo en la percusión. La iluminación organiza momentos de oscuridad total, destellos con encendedores y pequeños conciertos visuales que refuerzan la sensación de espectáculo total. También hay humor, siempre al frente, con guiños físicos, sorpresas y personajes que arrastran al público hacia la risa como si fuera otro recurso musical más

Stomp no intenta reinventarse por completo, pero sí afinar su fórmula. El resultado es un montaje en estado de funcionamiento perfecto, capaz de llenar una sala grande con una energía colectiva que no pierde frescura. La propuesta sigue siendo una demostración de oficio, precisión y poder escénico

Ficha: Stomp. Creación y dirección: Luke Cresswell y Steve McNicholas. Sala: Teatro Ópera, Corrientes 860. Duración: 100 minutos. Funciones: 4, 8, 9, 10 y 11 a las 21; 5, 6, 12 y 13 a las 18.30; 5 y 12 a las 22