Marta Beatriz Echaul tiene 101 años y conserva una rutina que, según cuenta, se apoya en la autonomía y la actividad diaria. Cada mañana se levanta a las ocho, lee las noticias y, cerca del mediodía, viaja desde Retiro hasta Pompeya, donde funciona su empresa
El auto como símbolo de independencia
Echaul continúa renovando su licencia de conducir todos los años y afirma que se siente segura en la calle. Para ella, el automóvil representa libertad y es “como la extensión de mis brazos”. También aconseja a otras mujeres no venderlo al llegar a una edad avanzada
Viuda desde hace muchos años, asegura que sigue viviendo a su manera. Su familia está integrada por una hija y un nieto, mientras que también mantiene encuentros con varios matrimonios amigos
Una rutina sin gimnasio
Al describir sus hábitos, Echaul afirma: “Nunca fui al gimnasio, no camino y como de todo”. También sostiene que no toma medicamentos y que conserva la visión
La mujer atribuye importancia al trabajo y a la decisión de mantenerse activa. “Lo principal es tratar de vivir y no de subsistir”, resume
Una personalidad exigente
Luis, el encargado del edificio donde vive, la describe como una mujer de carácter firme. Según su relato, Echaul controla el orden del lugar y hasta lo reprendió una vez por subir demasiado despacio las escaleras
Echaul considera que la salud y el trabajo son pilares de una vida bien vivida. Su historia, sin embargo, no presenta una fórmula única para explicar la longevidad: ella misma admite que no puede definir un secreto concreto