A sus 98 años, Abner Gaston Jr. volvió a cumplir con un desafío de lectura organizado por la Biblioteca Pública de San Diego, en California, una propuesta pensada en gran parte para alumnos de escuela primaria. Lo hizo por segundo año consecutivo y con la ayuda de su familia para ir y volver de la institución

Para aprobar la actividad, los participantes debían reunir 10 puntos entre libros leídos, horas de lectura y otras tareas. Gaston alcanzó la meta y eligió títulos acordes con sus gustos actuales: obras infantiles y la Biblia. Entre ellos estuvieron Green Eggs and Ham, The Cat in the Hat y The Berenstain Bears Forget Their Manners

Una rutina que ordena sus días

El hombre reserva cada jornada un tiempo para sentarse en su sillón favorito y leer. Dice que ese momento le sirve para despejarse, dejar de pensar por un rato y encontrar calma en medio de sus actividades

Su hijo Irvin, de 70 años, cree que ese hábito tiene un peso decisivo en su longevidad. También considera que la biblioteca le aporta una ocupación, lo mantiene activo y le da la posibilidad de salir de casa y relacionarse con otras personas

Lectura desde la infancia

La relación de Gaston con los libros empezó en su niñez, en Palestine, Texas, donde aprendió a leer en escuelas públicas segregadas. Con el tiempo desarrolló interés por la historia y, ya de adulto, llegó a estudiar esa materia en un colegio comunitario de San Diego

Antes trabajó como mecánico y crió a cuatro hijos junto con su esposa, Norma, ya fallecida. En otra etapa, su hijo lo veía sumergido en textos de sociología y psicología, siempre con la idea de ejercitar más la mente que las manos

Con los años cambió de preferencias y pasó a lecturas más simples, aunque mantiene intacta la curiosidad. Dice sentirse bendecido por seguir leyendo y por poder aprender sobre otras personas a través de los libros

Un certificado para celebrar

La participación de Gaston llamó la atención porque, aunque la propuesta está abierta a todas las edades, la mayoría de sus inscritos ronda los 60 años. Por eso, el reconocimiento que recibió fue especial: pidió solo un certificado y la biblioteca se lo preparó a medida

El documento destaca que completó el programa de verano de la sucursal Skyline Hills a sus “98 años de juventud”. Hoy cuelga en la pared del comedor de su casa

Gaston planea seguir con su rutina en otoño y ya dijo que volvería a sumarse el próximo verano. Si lo hace, afrontará el desafío otra vez con 99 años