La acumulación de objetos es cada vez más visible en los hogares de Estados Unidos. Para Mary Dozier, psicóloga clínica y profesora de la Universidad Estatal de Mississippi, la diferencia entre guardar muchas cosas y atravesar un trastorno está en un punto concreto: si la casa sigue siendo funcional

Cuando el desorden ya no deja vivir bien

Dozier plantea que no hay una cantidad universal de pertenencias que defina por sí sola una situación problemática. La pregunta central, explica, es si el desorden impide usar el hogar como se desea y desarrollar la vida cotidiana con normalidad

También sostiene que los objetos funcionan como una especie de extensión de la identidad. Muchas personas retienen cosas de su pasado o del de su familia porque les transmiten una idea de origen, mientras que otras se aferran a ellas por lo que representan como posibilidad de futuro

En esa lógica, la especialista cree posible llevar una vida plena con un estilo maximalista, siempre que el entorno sea saludable, no haga daño a nadie y permita convivir sin dificultades

El costo invisible del desorden

Datos relevados por una empresa vinculada al sector del almacenamiento muestran hasta qué punto el desorden impacta en la vida doméstica. Entre los hallazgos, el 71% de los consumidores encuestados dijo haber comprado un artículo que ya tenía porque no pudo encontrarlo entre sus pertenencias

Las cifras también indican que el 21% de las personas reserva más de 500 pies cuadrados, unos 46 metros cuadrados, exclusivamente para guardar objetos. Además, el 9% de los garajes está tan lleno que ya no permite estacionar un vehículo

El avance del comercio electrónico y la oferta de productos baratos favorecen esa dinámica. Como resultado, muchas familias terminan alquilando depósitos externos para guardar cosas que no usan con frecuencia o incluso olvidaron que tenían

Ansiedad, culpa y decisiones pendientes

El impacto no es solo material. Según esas investigaciones, el 74% de los consultados dijo sentir estrés o ansiedad cuando se enfrenta a sectores desordenados de su casa

Dozier advierte que, en los casos graves de acumulación compulsiva, permanecer en el hogar puede dejar de ser seguro. Y una limpieza profunda, señala, puede resultar profundamente traumática, con una reacción emocional comparable a la de haber perdido la vivienda en un desastre

Por eso propone empezar por los valores personales antes de decidir qué conservar y qué descartar. Recomienda preguntarse qué importa de verdad y revisar cada objeto desde esa perspectiva, en lugar de quedarse con cosas solo por culpa u obligación

“No decidir” también es una decisión, remarca la especialista. Muchas pertenencias continúan en casa simplemente porque nadie volvió a preguntarse si todavía cumplen una función o conservan un significado real