La sobrecarga cotidiana y el cansancio sostenido afectan cada vez más el bienestar mental. En ese contexto, la experta en salud mental Aditi Nerurkar planteó una serie de hábitos para recuperar equilibrio y ordenar la respuesta del cuerpo frente al estrés
Entre sus recomendaciones, destacó una práctica breve de gratitud: escribir cada día cinco cosas por las que una persona se siente agradecida. Según explicó, ese ejercicio puede ayudar a cambiar patrones de respuesta, bajar la ansiedad y mejorar el ánimo
La gratitud como freno a la ansiedad
Nerurkar sostuvo que este tipo de rutina sirve para combatir la sensación de estancamiento y falta de motivación hacia el futuro. Vinculó ese estado con la activación de la amígdala, que prioriza la supervivencia inmediata por sobre la planificación
Para contrarrestarlo, sugirió cuidar el descanso en la llamada “hora dorada” del sueño, entre las 22 y las 23, caminar al menos cinco minutos por día y reforzar los vínculos comunitarios. También recordó que pequeños intercambios con desconocidos pueden tener un efecto positivo sobre el bienestar
Menos pantalla, menos ruido mental
La especialista advirtió que el uso excesivo del celular altera la atención y favorece una mente dispersa, a la que describió como un “cerebro de pochoclo”. En ese estado, la realidad fuera de las pantallas puede parecer lenta y poco atractiva, lo que empuja a volver al teléfono
Para bajar esa sobrestimulación, propuso poner límites digitales, especialmente durante la noche. También señaló que muchas personas revisan el celular apenas se despiertan, una conducta que alimenta el agotamiento en un contexto donde el estrés ya está muy extendido
Resiliencia real, no exigencia extrema
Al analizar el desgaste emocional, Nerurkar diferenció la resiliencia auténtica de la “resiliencia tóxica”. Definió la primera como la capacidad natural de adaptarse, recuperarse y crecer ante la adversidad, y remarcó que el descanso es una necesidad biológica
En cambio, advirtió que la lógica de “seguir a toda costa” empuja a tolerar la incomodidad sin pausa y acelera el agotamiento. Como alternativa, propuso una ambición más consciente, capaz de equilibrar esfuerzo y bienestar
Una sola tarea a la vez
La médica también cuestionó la multitarea y la consideró un mito. En su mirada, lo que ocurre en realidad es una alternancia constante de tareas que desgasta la concentración
Por eso recomendó trabajar en bloques breves de 10 a 15 minutos, o hasta 20, con pausas mentales intermedias. Además, sugirió un ejercicio de tres segundos: parar, respirar y ser
Según explicó, esa pausa ayuda a cortar la rumiación sobre el futuro y volver al presente. Incluso puede aplicarse en momentos cotidianos de transición, como antes de abrir una puerta o comenzar una actividad