El consumo de anabólicos sintéticos con fines estéticos puede generar complicaciones graves cuando se realiza fuera de un tratamiento médico controlado, advirtió el cardiólogo Jorge Tartaglione

El especialista señaló que estas sustancias son derivados sintéticos de la testosterona y no suplementos nutricionales. Su uso médico puede estar indicado ante un déficit hormonal comprobado, con controles profesionales y dosis determinadas

En cambio, emplearlos para aumentar rápidamente la masa muscular no tendría una justificación clínica y puede implicar dosis tóxicas para el organismo

Riesgos cardiovasculares y hormonales

Según explicó Tartaglione, los anabólicos pueden elevar la presión arterial y afectar el corazón. También pueden inhibir la producción natural de testosterona, provocar infertilidad y generar alteraciones sexuales

El especialista cuestionó la idea de que estas sustancias mejoran el rendimiento sexual: señaló que, por el contrario, pueden producir un deterioro de la función sexual

Consecuencias durante la adolescencia

El uso de anabólicos durante el desarrollo puede provocar un cierre prematuro de las placas de crecimiento y alterar la formación de los huesos. Tartaglione remarcó que los adolescentes todavía no completaron su desarrollo físico

La intervención hormonal también puede influir en el estado de ánimo. Entre los efectos mencionados se encuentran la irritabilidad, la depresión y otros cambios emocionales

Un ciclo de dependencia e insatisfacción

El médico describió una secuencia en la que la búsqueda de un cuerpo más grande lleva al consumo de la sustancia. Al interrumpirla, la pérdida de volumen puede generar ansiedad e insatisfacción, lo que favorece el regreso al consumo

Por ese motivo, pidió cautela a profesores y responsables de gimnasios y recomendó no indicar estas sustancias a personas que recién comienzan a desarrollar su musculatura