La alimentación antiinflamatoria propone mucho más que bajar de peso: busca incorporar hábitos sostenibles que contribuyan al bienestar general. Su base está en elegir alimentos frescos y limitar aquellos que pueden favorecer un estado inflamatorio
La nutricionista Melisa Filippelli explicó que el consumo habitual de azúcares, harinas refinadas y productos ultraprocesados puede generar un escenario desfavorable para el organismo. Según señaló, esta situación se relaciona con problemas frecuentes como el acné y con enfermedades crónicas de mayor impacto
Qué alimentos forman parte de esta alimentación
La propuesta prioriza verduras, frutas, legumbres, pescado, semillas y aceite de oliva extra virgen. Estos alimentos aportan fibra, vitaminas, polifenoles y grasas saludables, incluidos los ácidos omega-3
La incorporación de estos nutrientes puede ayudar a modular los marcadores de inflamación, proteger la salud cardiovascular y favorecer el funcionamiento de la microbiota intestinal
Filippelli también advirtió que los alimentos con efecto proinflamatorio pueden producir aumentos rápidos de insulina cuando se consumen de manera constante. En ese sentido, sostuvo que la obesidad y el cáncer comparten mecanismos vinculados con la inflamación
Las técnicas de cocción también importan
Además de seleccionar los ingredientes, la forma de preparar las comidas cumple un papel importante. El vapor, el horno y los salteados breves permiten cocinar sin agregar un impacto negativo innecesario
La recomendación general es reducir el exceso de azúcares y grasas trans para favorecer una energía más estable durante el día
Un menú antiinflamatorio para cinco días
El lunes puede comenzar con una ensalada de atún y chía, una combinación que aporta ácidos omega-3. Para el martes, una alternativa es un bowl de quinoa y garbanzos
El miércoles, el menú puede incluir arroz integral con cúrcuma. El jueves, trigo burgol con espinacas. Para cerrar la semana, los wraps de pollo con hummus ofrecen una opción equilibrada
Más que un plan temporal, este enfoque plantea un cambio de hábitos orientado a mejorar la salud a largo plazo. La elección de alimentos reales y poco procesados se vincula con una menor inflamación de bajo grado, un mejor descanso y una piel más saludable