Un cierre con cansancio acumulado
Andrea Petro describió la recta final del gobierno de su padre como el cierre de una etapa marcada por el desgaste, los ataques personales y la presión pública. Dijo que le alegra que el mandato termine, aunque admitió que quedaron objetivos por alcanzar
También señaló que Gustavo Petro está agotado y que, al dejar el cargo, lo primero que hará será descansar y dormir, porque durante estos cuatro años casi no lo hizo
La restricción que marcaría el pospresidencial
La hija del mandatario sostuvo que el principal límite para su padre será su inclusión en la Lista Ofac, que, según dijo, le impediría viajar o salir del país. Por eso, consideró incierto incluso ese primer descanso fuera de Colombia
Frente a las versiones sobre un eventual exilio, Andrea Petro dijo que no cree que su padre pida asilo político ni que tenga motivos para esconderse. Aseguró además que, por ahora, no ve un escenario judicial o político que represente un riesgo inmediato
Fracturas familiares y distancia con Verónica Alcocer
Andrea Petro afirmó que la ruptura dentro de la familia no nació con la presidencia, sino con el escándalo que involucró a su hermano Nicolás Petro. Según contó, ese episodio generó divisiones internas entre distintos miembros del entorno familiar
Sobre Verónica Alcocer, sostuvo que la separación con Gustavo Petro ya existía antes de llegar al poder y que ambos funcionaban más como padres que como pareja. También dijo que no mantiene relación con la primera dama y que dejó de verla desde esa separación
En su balance, calificó a Alcocer como una figura casi ausente durante el cuatrienio y la contrastó con María Clemencia Rodríguez de Santos, a quien reconoció por haber cumplido su papel con excelencia
Lo que viene para la familia Petro
Pese a todo, Andrea Petro aseguró que seguirá cerca de su padre y que no existe una enemistad entre ellos. También descartó mudarse definitivamente del país tras el cambio de gobierno y afirmó que seguirá yendo y viniendo por sus negocios
Finalmente, dijo que su preocupación principal no es el próximo gobierno, sino el clima de violencia que pueda normalizarse después del 7 de agosto