El calamar es un cefalópodo muy presente en la cocina española por su versatilidad y por un nutricional que lo convierte en un alimento interesante dentro de una dieta equilibrada
Su nombre procede del latín vulgar y está relacionado con su concha interna, una lámina fina y transparente con forma de pluma, además de la bolsa de tinta que posee
Un alimento rico en proteínas
Entre sus principales valores nutricionales destaca la proteína. En 100 gramos de porción comestible aporta alrededor de 17 gramos, y una ración de 200 gramos llega a 23,8 gramos
Se trata de proteínas de alto valor biológico, útiles para aportar aminoácidos necesarios para distintas funciones del organismo y para el mantenimiento de los tejidos
También es un alimento relativamente bajo en grasa y contiene ácidos grasos poliinsaturados omega-3, habituales en productos del mar y de interés en una alimentación variada
Vitaminas y minerales destacados
El calamar aporta selenio, fósforo y yodo. El selenio interviene en diversas funciones del organismo y ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo
El fósforo participa en el mantenimiento de los huesos y en el metabolismo energético, mientras que el yodo resulta necesario para el funcionamiento normal de la tiroides
En el plano vitamínico sobresalen la vitamina B12, la vitamina E y la niacina. Una ración de 200 gramos puede cubrir casi el 100 % de las ingestas recomendadas de vitamina B12 para la población de referencia
Cuándo conviene tener precaución
El principal límite de este alimento está en su colesterol. El calamar es el cefalópodo con mayor contenido en este compuesto y no se aconseja su consumo a quienes presentan niveles elevados en sangre
Una ración de 200 gramos contiene aproximadamente 280 miligramos de colesterol, por lo que su frecuencia y cantidad deben valorarse dentro del conjunto de la dieta
También importa la forma de preparación. No es lo mismo un calamar cocinado de manera sencilla que uno rebozado y frito, sobre todo si se acompaña de salsas o ingredientes con más grasa y sal
La plancha, el horno o la cocción permiten elaboraciones más ligeras y ayudan a conservar mejor sus cualidades nutricionales