TORONTO. Canadá está impulsando una nueva etapa para su industria de defensa, con el objetivo de depender menos de proveedores militares de Estados Unidos y reforzar su autosuficiencia en un contexto de tensiones comerciales y diplomáticas con Washington
El cambio ya se ve en una fábrica textil de Toronto, donde dos operarios cosen cubiertas de camuflaje y piezas de velcro para cascos del ejército canadiense. Ese encargo forma parte de una ola de contratos que está llevando a empresas locales a entrar en el negocio de defensa
Más gasto, más proveedores locales
El gobierno de Mark Carney presentó este año una estrategia industrial de defensa que marca un giro para un país históricamente asociado con las misiones de paz. El plan prevé 60.000 millones de dólares canadienses adicionales en cinco años y promete facilitar el acceso de firmas locales a las cadenas de suministro de seguridad y defensa
Actualmente, Canadá destina entre 36.000 y 43.000 millones de dólares canadienses a defensa nacional. La nueva hoja de ruta busca ampliar esa base, con inversiones que superarían el medio billón de dólares, la creación de 125.000 puestos de trabajo y la duplicación y media del tamaño del sector en la próxima década
La estrategia también prioriza capacidades consideradas soberanas, como aeronáutica, robótica y sistemas no tripulados, además de acelerar la investigación y el desarrollo
Empresas que se reorientan hacia lo militar
Wuxly, una firma conocida por sus parkas de lujo, ahora fabrica cubiertas para cascos, parkas militares y fundas para tanques. También ha suministrado equipo a Ucrania, incluidas 40.000 uniformes femeninos, una de sus especialidades
Su fundador, James Yurichuk, sostiene que el crecimiento del sector es evidente en ferias y encuentros especializados, donde aparecen cada vez más empresas de otros rubros interesadas en entrar al mercado de defensa
La apuesta también alcanza al Ártico, una región clave para Ottawa por su extensión, su escasa población y su creciente valor estratégico. El gobierno busca mejorar allí las capacidades militares y aumentar el gasto para reforzar la soberanía canadiense
Robots y drones para uso civil y militar
Entre las firmas emergentes figura New Frontier Robotics, una empresa de dos socios que desarrolla un robot manipulador móvil con inteligencia artificial. La tecnología está pensada para aplicaciones tanto industriales como militares, un enfoque conocido como uso dual
Sus creadores aseguran que el interés por este tipo de soluciones creció cuando potenciales clientes de defensa mostraron necesidades concretas, especialmente para tareas de apoyo en bases y en zonas remotas del norte canadiense
Otra compañía en expansión es Volatus Aerospace, cerca de Montreal. Produce drones y servicios vinculados a usos civiles y comerciales, como el envío de medicamentos a comunidades aisladas, pero también cuenta con una unidad de defensa y fabrica drones de visión en primera persona, capaces de impactar contra sus objetivos
En sus pruebas al norte de Toronto, la empresa mostró aeronaves con distintas capacidades de carga, vuelo autónomo y entrega de insumos. Uno de sus modelos, llamado Canary, se usa para lanzar suministros médicos a comunidades indígenas remotas en Alberta y también podría servir para abastecer a soldados o transportar municiones
Un mercado con oportunidades y riesgos
El nuevo impulso abre oportunidades para compañías canadienses y europeas, mientras Ottawa diversifica compras como parte de su estrategia. Este año ya anunció acuerdos para adquirir aviones radar de Saab, en Suecia, y submarinos de ThyssenKrupp, en Alemania
Aun así, el desafío es grande. Las empresas locales compiten con rivales estadounidenses que disponen de presupuestos de investigación mucho mayores. Además, algunas tecnologías podrían terminar migrando hacia Estados Unidos, donde el mercado de defensa es mucho más amplio
Pese a esos riesgos, Canadá parece decidida a construir una base industrial propia para un sector que hasta hace poco tenía un peso limitado en su economía