La crisis migratoria en Ceuta sumó este domingo un nuevo y dramático capítulo: la cifra de muertos ascendió a 88 mientras España completó el despliegue de una barrera marítima flotante para frenar nuevos ingresos irregulares desde Marruecos
La estructura, instalada frente a la playa de Tarajal, ya opera a plena capacidad. Fue colocada después de que más de 50.000 personas cruzaran por tierra y mar hacia el enclave español desde el jueves, en una de las mayores oleadas registradas en la historia reciente de Ceuta
Una frontera bajo presión
Las autoridades informaron además que más de 48.000 migrantes regresaron a Marruecos en apenas 48 horas, mientras las devoluciones continuaron durante el fin de semana. Aunque el flujo disminuyó, la ciudad todavía no recuperó la normalidad
Efectivos de la Policía y del Ejército siguieron desplegados en distintos puntos de Ceuta para identificar a quienes permanecen en las calles e iniciar los procedimientos de deportación. El representante del Gobierno español en la ciudad, Miguel Ángel Pérez, señaló que más de 1.000 personas recibieron atención sanitaria desde que comenzó la emergencia
Dolor y búsquedas en Castillejos
La tragedia también dejó una escena de angustia en la ciudad marroquí de Castillejos, donde decenas de familias esperaban noticias de sus hijos, hermanos o primos. Muchos mostraban fotografías en sus teléfonos a quienes regresaban desde Ceuta con la esperanza de obtener alguna pista
Entre los testimonios recogidos aparece el de Karima Abenaz, ciudadana francesa residente en Ceuta con familiares en Marruecos, quien lamentó que jóvenes y madres con bebés intentaran cruzar el mar en condiciones extremas. También pidió más oportunidades laborales y menos desesperación empujada por la falta de perspectivas
Abdellatif, un jornalero agrícola de 27 años, viajó hasta Castillejos tras perder contacto con su hermano de 17 años. Contó que dos amigos del joven le dijeron que habían salido juntos y que se separaron cuando su hermano sufrió un desgarro muscular mientras nadaban. Su principal temor, dijo, es volver sin encontrarlo
Debate político y control reforzado
La emergencia reabrió además el debate sobre la gestión de las fronteras exteriores europeas. España endureció los controles con la barrera flotante y patrullas reforzadas, mientras reclamó que quienes entren de forma irregular a Ceuta no podrán viajar a la península ni al resto del espacio Schengen
La crisis también intensificó las tensiones políticas en la región, en medio del silencio oficial de Marruecos frente a las muertes y al ingreso masivo de migrantes. En paralelo, continuó la identificación de cuerpos en la morgue de la ciudad, algunos vinculados a esta crisis y otros a intentos previos de cruce a nado durante las últimas dos semanas