Una abogada argentina logró instalar en la justicia italiana una discusión clave sobre el futuro de la ciudadanía por derecho de sangre. Se trata de Mónica Restanio, radicada en Roma desde 1990, cuyas presentaciones derivaron en dos resoluciones que pueden impactar en miles de bisnietos y tataranietos de italianos

La reforma que cerró el acceso

El conflicto se originó en marzo de 2025, cuando el gobierno de Giorgia Meloni impulsó el llamado Decreto Tajani. La norma endureció de forma drástica el acceso a la ciudadanía italiana iure sanguinis para descendientes nacidos en el extranjero, con efectos especialmente fuertes para quienes tienen un bisabuelo o un tatarabuelo italiano

La reforma fue defendida por Antonio Tajani con el argumento de que buscaba frenar el uso abusivo de la ciudadanía. Según esa postura, solo podían solicitarla los hijos o nietos de un italiano que no hubiera tenido otra nacionalidad al momento de morir, o los hijos de italianos que hubieran vivido al menos dos años en Italia antes del nacimiento del solicitante

Dos fallos que ponen en duda la restricción

Restanio llevó el planteo a los tribunales y obtuvo dos avances relevantes. En la Corte Constitucional, la discusión quedó abierta hasta definir si las nuevas restricciones son compatibles con las normas de la Unión Europea

En la Corte de Casación, en cambio, se consolidó una interpretación favorable a su postura: la ciudadanía iure sanguinis se adquiere al nacer y no puede perderse de manera automática por hechos ajenos a la voluntad de la persona

Junto con Leo Piccininni, la abogada sostuvo que la pérdida de la ciudadanía solo puede operar mediante una decisión voluntaria y consciente, adoptada después de la mayoría de edad, y que las reglas sobre esa pérdida deben interpretarse de manera restrictiva

La Corte de Casación recogió esa línea y afirmó que la ciudadanía iure sanguinis es un derecho subjetivo fundamental, permanente e imprescriptible, cuya pérdida solo puede ser voluntaria. En su resolución más reciente, además, descartó la idea de una renuncia tácita o de una pérdida automática por circunstancias externas a la voluntad del ciudadano

Lo que puede venir ahora

Restanio explicó que el procedimiento prejudicial ante la justicia europea puede demorar alrededor de un año y medio desde que la Corte Constitucional envíe la cuestión a Luxemburgo. Según indicó, ya recibieron la confirmación de ingreso del expediente y la notificación para presentarse ante el tribunal

Entre los escenarios posibles, mencionó que el tribunal podría exigir un examen individual de cada caso y un plazo razonable para llevarlo adelante. También cree posible que se cuestione el criterio de corte basado en una fecha fija, el 27 de marzo de 2025 a las 23:59, por generar un trato desigual entre personas en la misma situación jurídica

La abogada confía en que se reconozca un período de transición para los bisnietos y tataranietos alcanzados por la reforma. Su objetivo será demostrar que el derecho italiano sostuvo durante más de un siglo y medio que la ciudadanía iure sanguinis es un derecho adquirido, disponible solo por voluntad expresa de su titular

Qué recomienda hacer a los afectados

Para Restanio, este es un momento para actuar. Su recomendación para quienes ya iniciaron gestiones es enviar una carta certificada con acuse de recibo a los consulados, dejando constancia de una reserva de derechos frente a las decisiones recientes

También sugiere guardar copia de la carta, del documento de identidad y de los comprobantes de envío y recepción. En cuanto a quienes todavía no comenzaron ningún trámite, aconseja hacerlo cuanto antes y buscar asesoramiento especializado, ya que el proceso de reconocimiento de ciudadanía exige gestiones previas que llevan tiempo y recursos