Las ciudades estadounidenses que fueron sede de partidos del Mundial 2026 le exigen a la FIFA el pago de millones de dólares que, de acuerdo con sus comités organizadores, habían sido prometidos y siguen sin acreditarse
Un compromiso que quedó en el aire
La discusión se reavivó a partir de la promesa de USD 1 millón por ciudad que el organismo había anunciado en 2025 para las 11 sedes estadounidenses del Mundial de Clubes, como aporte para obras de legado y proyectos sociales
Tras ese antecedente, las ciudades que recibirían encuentros de la Copa Mundial consultaron si obtendrían un monto similar. Según directivos de sedes anfitrionas, la respuesta fue afirmativa en distintas reuniones, aunque ese dinero nunca se comunicó públicamente ni se pagó hasta ahora
Presión financiera sobre las sedes
El reclamo aparece mientras los comités organizadores locales terminan sus operaciones después del torneo, lo que complica definir qué entidad debe recibir los fondos y cómo registrarlos en los balances finales
Para varias sedes, además, la falta de certeza genera problemas contables en momentos en que deben cerrar informes ante autoridades locales
Costos altos y reparto desigual
Los responsables de los comités anfitriones sostienen que las ciudades asumieron una parte significativa de los costos del campeonato, mientras la FIFA concentró la mayor porción de los ingresos comerciales, entre tickets, derechos de televisión, patrocinios, concesiones y estacionamiento
En Kansas City, por ejemplo, el comité local informó aportes públicos por USD 86,8 millones, a los que se sumaron USD 59,52 millones para seguridad y USD 13,3 millones para transporte. También hubo una exención impositiva estatal y local sobre la venta de entradas, que implicó resignar al menos USD 15,6 millones
Otras obligaciones incluyeron carriles especiales y escoltas para invitados VIP, adecuaciones de estadios sin marcas externas y, en el caso de MetLife, USD 13 millones adicionales para dejar la cancha en condiciones para la final
El debate por el impacto económico
La organización y las ciudades defendieron esos gastos con la expectativa de un fuerte retorno turístico y económico. Sin embargo, distintas estimaciones posteriores rebajaron ese efecto frente a las previsiones iniciales
Mientras tanto, la FIFA proyecta ingresos millonarios por el torneo, en un contexto en el que las sedes estadounidenses siguen esperando una definición sobre los fondos que, aseguran, les fueron prometidos