Dormir bien es fundamental para el funcionamiento del organismo. Como referencia general, se recomienda descansar entre 7 y 8 horas por día

La postura durante el sueño también puede influir en el bienestar físico. Dormir boca abajo puede generar una fuerte molestia en la zona lumbar, por lo que se aconseja evitar esa posición

El costado izquierdo puede favorecer la respiración y la digestión

La posición lateral aparece como una alternativa conveniente, especialmente sobre el lado izquierdo. Esta postura puede ayudar a reducir los ronquidos y favorecer el paso del aire, ya que dormir boca arriba puede hacer que la lengua obstruya parcialmente las vías respiratorias

Además, el costado izquierdo puede colaborar en la prevención del reflujo gástrico, porque mantiene el esófago en una posición que dificulta el regreso del contenido del estómago

Un dormitorio ordenado, oscuro y silencioso

La higiene del sueño incluye tanto los hábitos personales como las condiciones del ambiente. La habitación debería transmitir calma, mantenerse ordenada y tener los placares cerrados para evitar distracciones

También se recomienda evitar las plantas dentro del dormitorio si pueden llamar la atención o interferir con la relajación. La temperatura es otro aspecto importante: el exceso de calor puede provocar transpiración y dificultar el descanso

El espacio debería permanecer completamente oscuro y silencioso. También conviene prescindir del televisor y del celular durante el momento previo al sueño, aunque aplicar esta medida puede resultar difícil

Cómo ubicar la almohada

La almohada debe quedar apoyada y alineada con el hombro para evitar que la cabeza permanezca suspendida. Una almohada entre las piernas puede contribuir a mejorar la posición de la cadera

En el caso de los adultos mayores, se recomendó dormir boca arriba con una almohada baja