La papa puede formar parte de una alimentación equilibrada si se la prepara con métodos simples y con poca grasa añadida. El modo de cocción influye de manera directa en su nutricional, más allá de la variedad elegida

Métodos que conservan mejor sus nutrientes

Hornear, asar, hervir y cocinar al vapor son las opciones más recomendables cuando se busca una preparación más liviana. Estas técnicas permiten disfrutar del alimento sin sumar grandes cantidades de aceite o manteca

Las papas blancas aportan potasio y vitamina C. Las batatas contienen betacaroteno, mientras que las batatas japonesas pueden ofrecer vitaminas C y E. Por eso, distintas variedades pueden integrarse sin problema a una dieta variada

El problema de la fritura

Cuando la papa se fríe, el panorama cambia. Las papas fritas y las chips suelen concentrar más grasa y calorías por el aceite utilizado durante la cocción, lo que reduce parte de sus beneficios nutricionales

Los especialistas recomiendan moderar la cantidad de grasa agregada. Si se busca sumar aceite, conviene optar por alternativas como el de oliva o el de canola

La piel también cuenta

Dejar la piel, siempre que la receta lo permita, es una buena forma de aprovechar parte de la fibra del tubérculo. Ese aporte resulta útil para la salud intestinal y cardiovascular

Preparadas al horno, al vapor o hervidas, las papas pueden consumirse con frecuencia sin culpa. La clave está en cocinarlas con poca grasa y en elegir técnicas que conserven mejor sus nutrientes