La campana extractora es una pieza clave en la cocina: retiene humos, vapores, grasa y olores mientras se prepara la comida. Con el uso diario, sin embargo, la suciedad termina acumulándose en los filtros y en las zonas cercanas al motor, lo que puede afectar el funcionamiento del equipo y generar malos olores
Antes de empezar, cortar la energía
La primera medida es siempre la seguridad. Antes de limpiar, conviene apagar la campana y desconectarla de la corriente eléctrica. Así se reduce el riesgo de accidentes y se trabaja con mayor tranquilidad
Limpiar los filtros por separado
Los filtros son la principal barrera contra la grasa y suelen concentrar buena parte de la suciedad. Lo recomendable es retirarlos y dejarlos en remojo en una mezcla de agua caliente, detergente desengrasante y bicarbonato de sodio. Después de unos minutos, pueden cepillarse con suavidad y enjuagarse con abundante agua
Atender las superficies visibles
Una vez retirados los filtros, queda expuesta parte del compartimiento interno. Con un paño apenas humedecido en agua tibia y un desengrasante suave, se pueden limpiar las superficies accesibles donde suele acumularse grasa. Conviene no usar demasiado líquido para evitar que llegue a componentes eléctricos sensibles
El vapor como aliado
Un recurso habitual consiste en hervir una olla con agua y unas gotas de vinagre debajo de la campana durante varios minutos. El vapor ayuda a ablandar la grasa adherida y facilita su eliminación posterior con un paño limpio
Secado y armado final
Terminada la limpieza, es fundamental comprobar que todo esté completamente seco antes de volver a colocar los filtros y reconectar el equipo. Ese paso ayuda a preservar el buen estado de la campana y evita problemas al volver a usarla
Con qué frecuencia hacerlo
La frecuencia depende del uso. En hogares donde se cocina a diario, se sugiere limpiar los filtros al menos una vez por mes y hacer una limpieza más profunda cada tres o cuatro meses. Mantener esa rutina ayuda a conservar el rendimiento del electrodoméstico y a extender su vida útil
Limpiar el motor de la campana extractora sin desmontarla no es una tarea compleja. Con algunos cuidados básicos y productos que suelen estar en casa, se puede reducir la grasa acumulada y mejorar el funcionamiento del equipo. Es un mantenimiento simple que contribuye a una cocina más limpia y sin olores