El cambio climático ya no ocupa el lugar central que tuvo hace algunos años en el discurso demócrata. Para jóvenes militantes como Charles Hughes, de Massachusetts, el tema sigue presente en la vida diaria, pero casi no aparece como prioridad electoral
La diferencia con el ciclo de 2020 es notable. Entonces, durante la campaña interna demócrata para enfrentar a Donald Trump, el clima era un eje de movilización y una bandera para impulsar propuestas ambiciosas como el Green New Deal. Hoy, en cambio, varios estrategas y activistas hablan de una etapa de menor visibilidad para el tema
Una campaña atravesada por otras urgencias
La nueva jerarquía de preocupaciones se refleja en la primaria demócrata al Senado en Massachusetts, donde el veterano Ed Markey intenta resistir el desafío del representante Seth Moulton. Markey sigue defendiendo su apoyo al Green New Deal, pero su campaña gira cada vez más alrededor de otros asuntos: el costo de vida, el apoyo de Estados Unidos a Israel y, sobre todo, la oposición a Trump
Varios observadores describen este cambio como una forma de "silenciamiento climático": no porque el problema haya desaparecido, sino porque perdió espacio frente a temas que hoy movilizan más al electorado. Algunas organizaciones cercanas al Partido Demócrata incluso sostienen que conviene hablar menos del asunto para no espantar votantes
El planeta sigue calentándose
La baja prioridad política contrasta con la situación ambiental. Científicos advierten que 2026 podría terminar entre los años más calurosos registrados, impulsado por un El Niño más fuerte de lo previsto. Algunos dirigentes creen que el tema volverá a ganar peso si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes y los desastres vinculados al clima se intensifican en invierno
Para figuras como el senador Sheldon Whitehouse, dejar de hablar de clima es un error estratégico. Su argumento es que el calentamiento global ya no es solo una cuestión científica: también golpea seguros, propiedades y bolsillos. En ese marco, sostiene, puede ser una discusión económica antes que ambiental
Reformular el mensaje
Ante ese escenario, varios activistas adaptan su lenguaje. En lugar de presentar la agenda climática como una causa abstracta, la conectan con precios, facturas de energía y costos de seguros. La idea es mostrar que la transición energética también puede aliviar gastos concretos para las familias
En la primaria de Massachusetts, ese enfoque apareció cuando un votante preguntó a Markey y Moulton cómo bajar el precio de la energía. Markey aprovechó la respuesta para cargar contra Trump y recordar que existían planes para una matriz más limpia y más accesible
La campaña de Markey también usa el clima como señal política hacia el ala progresista del partido. Pero incluso allí, otros debates —como la postura sobre Israel— parecen rendir más rédito electoral
Un verano insoportable para los trabajadores
Fuera de la disputa partidaria, el calor extremo sigue impactando en la vida cotidiana. En Massachusetts, una trabajadora sindical de techadores dijo que este fue el verano más caluroso que recuerda en tres décadas de trabajo y que las jornadas resultaron especialmente duras para quienes trabajan sobre los techos
Para ella, el respaldo a Markey no pasa por el clima sino por su cercanía con el movimiento sindical. Esa distancia entre la urgencia ambiental y la agenda electoral resume el momento: el problema sigue ahí, pero la política estadounidense parece mirar en otra dirección