María Schenkel, madre de dos hijos y residente en Greenville, Carolina del Sur, tenía 40 años cuando empezó a notar cambios en su cuerpo que atribuyó al ritmo de vida de la crianza y el trabajo. Primero fue un olor corporal persistente que no desaparecía ni después de ducharse varias veces al día
Después aparecieron piernas pesadas, somnolencia continua, moretones con facilidad y una opresión en el pecho que, pensó, podía deberse a la espalda
Aunque dormía entre ocho y nueve horas, la sensación de agotamiento no cedía. Schenkel terminó restándole importancia a esas molestias porque estaba concentrada en su familia y en las tareas cotidianas. Con el tiempo, interpretó todo como parte del desgaste de cumplir 40 años
Un hallazgo casual cambió el cuadro
La situación dio un giro en 2024, cuando jugaba con su hijo y notó dolor en el seno izquierdo tras un golpe accidental. Ese episodio la llevó a consultar al médico, aunque todavía no imaginaba que pudiera tratarse de algo grave
Los estudios posteriores, entre ellos una ecografía, una mamografía y una biopsia, confirmaron el diagnóstico de carcinoma ductal invasivo, el tipo más frecuente de cáncer de mama. Esta enfermedad se produce cuando las células cancerosas atraviesan el revestimiento de los conductos y se extienden al tejido mamario cercano
Entre sus señales más habituales figuran un bulto indoloro en el seno o en la axila, además de enrojecimiento, cambios en el pezón, asimetría o una erupción roja. En su caso, Schenkel pensó inicialmente que se trataba de tejido mamario denso, pero igual decidió revisarlo
De la sorpresa al llamado a escuchar el cuerpo
El diagnóstico la tomó por sorpresa. Según contó, llevaba una vida saludable, hacía ejercicio, seguía una dieta basada en plantas, no fumaba ni bebía alcohol y no tenía antecedentes familiares de cáncer
Con el tiempo, comenzó a informarse sobre la enfermedad y sobre las opciones de tratamiento disponibles. Desde entonces insiste en la importancia de hacer preguntas, pedir explicaciones y no dar por sentado que una molestia es normal si persiste o cambia
Tras casi dos años desde el diagnóstico, su mensaje es directo: las señales del cuerpo no deben minimizarse. Si algo sigue sin parecer normal, recomienda buscar atención médica y revisar el síntoma a tiempo