Hacer crujir los dedos es un hábito frecuente que suele generar dudas sobre sus posibles efectos en las articulaciones. Aunque durante años se lo vinculó con la artrosis, esa relación no estaría respaldada por las investigaciones mencionadas por el cardiólogo Jorge Tartaglione
Por qué crujen los dedos
El sonido aparece cuando la articulación se estira. En ese momento se forma una burbuja de gas en el líquido sinovial, que facilita el movimiento entre las estructuras articulares
Este fenómeno pudo observarse mediante una resonancia magnética realizada durante el movimiento. La explicación apunta al mecanismo que produce el ruido, independientemente de que algunas personas repitan la acción por costumbre o porque les resulta agradable
El crujido no causa artrosis
Según explicó el especialista, hacerse sonar los dedos no implica desarrollar artrosis. Para sostener esa conclusión, mencionó tanto el caso de un médico que mantuvo ese hábito durante años sin padecer la enfermedad como un estudio realizado con 215 personas que no encontró una asociación entre ambas situaciones
La recomendación cambia si el crujido está acompañado de dolor. En ese caso, es importante consultar a un profesional y no considerar el síntoma como una simple consecuencia de la costumbre
La diferencia con los movimientos del cuello
La advertencia no se aplica de la misma manera a la zona cervical. El especialista pidió tener cuidado con las maniobras bruscas destinadas a hacer sonar el cuello, especialmente cuando otra persona ejerce un movimiento repentino sobre la cabeza durante un masaje
Tartaglione afirmó que, por su experiencia, observó accidentes cerebrovasculares asociados con ese tipo de maniobras y señaló que prefiere evitarlas. Por eso, no se debe trasladar la explicación del crujido de los dedos a cualquier articulación o movimiento que produzca un sonido
Hábitos para cuidar las articulaciones
Entre las medidas generales para cuidar el cuerpo, el médico destacó la importancia de moverse más, mantener un peso saludable y fortalecer los músculos
También recomendó combinar actividades como caminar con ejercicios de fuerza. La elección entre caminar y trotar depende de factores como la edad, la intensidad del ejercicio y el estado de las rodillas. En ese sentido, la caminata rápida puede ser una alternativa para incorporar movimiento a la rutina