Daniela Vega notó primero una leve hinchazón en la mama, enrojecimiento y una secreción que le llamó la atención. La ecografía mamaria y los controles anuales que había hecho el día anterior no mostraban alteraciones, pero igual avisó a su ginecóloga y fue a la consulta

El diagnóstico inicial fue mastitis. Le indicaron antibióticos y una revisión a los 15 días. Ella siguió con su vida, entre el trabajo y la crianza de sus hijos, aunque le resultaba extraño haber tenido ese cuadro después de dos lactancias largas y sin estar amamantando desde hacía 10 meses

Una herida que no terminaba de cerrar

La inflamación bajó, pero el cuadro volvió. Hubo otra ronda de antibióticos y otra mejoría transitoria. Lo que no se resolvía era la grieta en el pezón, una lesión que parecía abrirse y cerrarse sin terminar de curarse nunca

Con el paso de las semanas, la secreción persistía de manera leve y la nueva ecografía seguía sin mostrar hallazgos preocupantes. Aun así, la ginecóloga decidió derivarla a un mastólogo por la evolución de esa lesión que no se cerraba

La primera consulta especializada no le dio tranquilidad. La espera fue larga, el turno se demoró y la indicación volvió a ser conservadora: crema con antibiótico y, más adelante, la posibilidad de pensar en una resonancia

Cuando la biopsia abrió el camino correcto

La crema no funcionó y Daniela buscó otra opinión. El segundo mastólogo habló de eczema, repitió el tratamiento tópico y descartó la resonancia. Pero la mejoría tampoco llegó

Desgastada por la incertidumbre, pidió ayuda a una amiga y terminó consultando con una enfermera experta en heridas. Después de revisar estudios y antecedentes, fue la primera en decirle con claridad que esa lesión debía biopsiarse

En diciembre llegó el resultado: enfermedad de Paget de la mama, un cáncer poco frecuente que suele confundirse con dermatitis o eczema porque afecta la piel del pezón y, en muchos casos, la areola

La noticia fue un golpe. Afuera, la rutina seguía, pero ella sentía que había quedado detenida, tratando de entender qué significaba ese diagnóstico y qué iba a pasar después

Lo que la resonancia mostró de verdad

Antes de operar, el mastólogo quiso conocer el alcance exacto de la enfermedad. Indicó una resonancia y luego punciones de las zonas sospechosas. Hasta ese momento, mamografías, ecografías y el estudio de la secreción no habían mostrado nada anormal

La resonancia cambió el panorama: reveló un extenso realce no nodular y una adenopatía axilar, señales de que la enfermedad iba más allá de la piel del pezón. Después, las punciones confirmaron un carcinoma ductal microinvasivo y un carcinoma ductal in situ de grado intermedio

Más adelante, tras la cirugía, supo además que había micrometástasis en el ganglio centinela. La operación fue una mastectomía unilateral con reconstrucción inmediata, realizada en enero de 2025

Tratamiento, familia y una forma distinta de mirar la vida

Después de la cirugía, siguió con seis sesiones de quimioterapia y luego 12 inyecciones de anticuerpos. El tumor era HER2 +++, un subtipo agresivo que hoy cuenta con tratamientos más precisos y con mejores resultados que hace algunos años

Hoy Daniela dice sentirse bien. En febrero se hizo los controles posteriores al diagnóstico y los estudios dieron bien. Le queda completar la última inyección de anticuerpos, mientras sigue en seguimiento médico

En todo el proceso, sus hijos Agostina y Santino fueron su principal sostén emocional. También lo fue Sergio, su marido, junto con su familia y su red de amigas

Su conclusión es directa: escuchar el cuerpo, insistir cuando algo no se resuelve y pedir otra mirada puede ser decisivo. Para ella, el camino fue doloroso, pero también le dejó más claridad y otra manera de abrazar la vida