Casi la mitad de los argentinos mayores de 18 años no llega a dormir las siete horas mínimas recomendadas. El dato preocupa, pero lo que más alarma a los especialistas es otra cosa: que el cansancio se haya vuelto parte de la vida diaria
La costumbre de cenar tarde, salir entre semana y compensar el sueño perdido el fin de semana configura una especie de desajuste entre horarios sociales y reloj biológico. A eso se suma una idea instalada: dormir cinco o seis horas y “funcionar igual”
El cansancio como norma
María Marta Perin, coordinadora del Laboratorio de Sueño de la División de Neumonología del Hospital de Clínicas, advierte que esa percepción suele esconder una naturalización del agotamiento. También recuerda que la falta de sueño aumenta el riesgo de errores, accidentes viales y problemas de salud a largo plazo
Las recomendaciones internacionales para adultos ubican el descanso ideal entre siete y nueve horas por noche. Dormir por debajo de ese umbral de manera habitual se asocia con obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, depresión, peor respuesta inmune y mayor riesgo de muerte
Pero dormir de más tampoco es una solución. Arturo Garay, jefe de la Sección de Medicina del Sueño del Cemic, señala que tanto el sueño insuficiente como el excesivo pueden ser perjudiciales. Solo un grupo reducido de personas, con predisposición genética, necesita menos horas de forma natural
Qué muestran los estudios locales
Un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA concluyó que el 45% de la población presenta algún tipo de alteración del sueño. Entre quienes reportaron problemas, el 28,6% dijo tener dificultades para iniciar el descanso, el 29,6% para mantenerlo y el 30% se despierta antes de lo deseado
Otro estudio sobre conductas vinculadas al sueño en más de 2000 adultos del área metropolitana de Buenos Aires encontró que el 68,3% tenía mala calidad de sueño. Además, el 34,9% dormía menos de seis horas por noche
Entre las causas más frecuentes aparecieron ronquidos, pesadillas, bruxismo y síndrome de piernas inquietas. Garay remarca que la fragmentación del descanso altera los procesos internos del sueño, incluso cuando la cantidad total de horas parece suficiente
El valor de dormir seguido
El sueño reparador no depende solo de la duración, sino también de su continuidad. Para que cumpla su función, el organismo necesita atravesar varias etapas sin interrupciones importantes
Perin explica que el descanso pasa por fases que van de la más liviana a la más profunda y luego por la fase REM. Para que sea verdaderamente reparador, deberían completarse al menos cinco ciclos
Mascotas, inseguridad y dormitorio compartido
El estudio del AMBA también observó un aumento de quienes duermen con mascotas: en 2022 eran el 23,5% y en el análisis siguiente la cifra llegó al 38%. La calidad del sueño se vio afectada por esa convivencia nocturna
Garay sostiene que la compañía de un animal puede ser tranquilizadora para algunas personas, pero si se mueve mucho, interrumpe el descanso. Según explica, los gatos tienden a perturbar más que los perros por su actividad nocturna
Otros factores quedan fuera del dormitorio. Investigaciones en Argentina y otros países de la región muestran que sentirse inseguro en el hogar se asocia con peor calidad y menor duración del sueño, con un impacto más marcado en las mujeres
Vida nocturna y jet lag social
La deprivación del sueño es un problema global, pero en Argentina tiene rasgos propios. Solo el 4% se acuesta antes de las diez de la noche y más de la mitad lo hace después de la medianoche
Perin señala que la vida social nocturna influye directamente en el reloj biológico. Esa rutina termina generando una deuda de sueño que se arrastra día tras día y que muchas personas ya consideran normal
En consulta, la mayoría llega derivada por otros especialistas o porque la pareja, amigos o familiares detectan ronquidos, despertares nocturnos o excesiva somnolencia. La falta de conciencia sobre el problema suele ser parte del cuadro
Cuándo prestar atención
Garay indica que una señal de alerta es despertarse sin sentir verdadero descanso y pasar el día con sueño. Perin agrega que si el fin de semana hace falta dormir mucho más, probablemente durante la semana no se esté descansando lo necesario
Para mejorar la higiene del sueño, recomiendan horarios regulares, más luz natural durante el día, menos pantallas y luz intensa por la noche, evitar cafeína y alcohol cerca de la hora de acostarse, mantener un dormitorio oscuro, silencioso y fresco, y crear una transición tranquila entre la actividad diaria y el descanso