El futuro de Novak Djokovic en el US Open quedó rodeado de incertidumbre después de su eliminación en primera ronda. El serbio, que buscaba su 25º título de Grand Slam, perdió en cinco sets frente al argentino Mariano Navone, 49 del ranking, por 7-6 (7/5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1

La despedida llegó con una imagen poco habitual: Djokovic terminó visiblemente afectado, entre lágrimas y con claros signos de desgaste físico, en un partido que lo llevó al límite en la pista Arthur Ashe

Un cuerpo que ya no responde igual

El propio tenista reconoció que las molestias se repiten con frecuencia en esta temporada. Explicó que sintió calambres y dolor, y que la espalda y el hombro lo dejaron sin margen para acabar el encuentro en buenas condiciones

También admitió que el calor y la humedad de Nueva York juegan en contra en una etapa de su carrera en la que está por cumplir 40 años. Durante el partido intentó enfriarse con hielo en el rostro y llegó a vomitar en varias ocasiones

Un cierre todavía abierto

La derrota fue especialmente dura porque se trata de su primera caída en una primera ronda de Grand Slam desde 2006. Además, el ex número uno del mundo, hoy quinto del ranking ATP, evitó hacer valoraciones definitivas sobre si seguirá compitiendo en el torneo o sobre su calendario futuro

Conviene no dar por cerrado su recorrido demasiado pronto: en otras ocasiones, Djokovic ya había dejado entrever una posible despedida y luego regresó. Aun así, el golpe en Nueva York alimenta las dudas sobre cuál será su próxima gran oportunidad para buscar el récord absoluto de 25 majors