May y Fernando hace tiempo eligieron Chapadmalal para construir una casa y pasar cada año temporadas más largas. La idea es instalarse allí de forma definitiva dentro de algunos años. Para ellos, el acceso a servicios de salud, la cercanía con Mar del Plata y el entorno costero fueron determinantes
Su decisión resume una tendencia más amplia: cada vez más regiones empiezan a preguntarse no solo cómo se vive, sino también cómo se envejece. De esa pregunta surge el concepto de longevity hub, o polo de longevidad
Un territorio pensado para la longevidad
Un longevity hub no es simplemente una ciudad con muchas personas mayores. Tampoco es un barrio destinado a jubilados. La idea apunta a algo más ambicioso: una región donde universidades, empresas, gobiernos, inversores y organizaciones sociales se articulan para desarrollar soluciones frente al envejecimiento poblacional
El enfoque busca convertir ese cambio demográfico en una oportunidad de innovación, empleo y crecimiento. En lugar de tratar la longevidad como una carga, la propone como un motor económico y social
Desde esta mirada, el desafío no se limita a la salud. También involucra vivienda, transporte, cuidados, educación, finanzas y diseño urbano
Dos modelos posibles
Los hubs de longevidad pueden surgir de arriba hacia abajo, con políticas públicas, inversión y planificación estatal. O pueden aparecer desde la base, cuando universidades, startups, organizaciones barriales y actores del territorio empiezan a resolver problemas concretos
Dubái es un ejemplo del primer camino: creó una autoridad pública dedicada a coordinar investigación, biotecnología, ensayos clínicos, servicios médicos e inversión vinculados a la longevidad
San Pablo representa el segundo: allí surgieron cientos de iniciativas orientadas a cuidados, inclusión financiera, empleo y vida urbana sin una conducción estatal centralizada
Ambos casos muestran una misma conclusión: para que haya un hub no alcanza con iniciativas dispersas. Hace falta articulación, agenda compartida y capacidad de escalar lo que ya existe
Por qué Mar del Plata aparece en el mapa
Mar del Plata reúne varios activos para convertirse en un laboratorio de longevidad. Tiene sistema de salud, rehabilitación, turismo orientado al público silver, conocimiento, tecnología y una tradición académica vinculada a gerontología y geriatría
La Universidad Atlántida impulsa desde hace más de un año el proyecto Mar del Plata Longevity Hub, que releva cómo vive, cuida, trabaja y proyecta su futuro la población local mayor de 50 años. La iniciativa busca sumar información propia a los datos ya disponibles y conectar a sanatorios, universidades, empresas, emprendedores, estudiantes e instituciones públicas
La propuesta también cuenta con vínculos internacionales, entre ellos una alianza con Parsons School of Design, en Nueva York, orientada a desarrollar ideas y posicionar a la ciudad como referencia en innovación para la longevidad
El lugar importa tanto como la biología
La discusión ya no pasa solo por hábitos individuales como alimentarse bien, moverse o dormir mejor. El entorno también define cómo se envejece. Vivir cerca de servicios, espacios verdes, redes de apoyo y transporte accesible no produce el mismo efecto que hacerlo en un lugar aislado o sin infraestructura adecuada
Por eso, la pregunta no es únicamente dónde vivir hoy, sino dónde queremos pasar los próximos años. En ese cruce entre decisiones personales y diseño territorial, el código postal empieza a pesar casi tanto como la genética
Mar del Plata no necesita inventar desde cero un polo de longevidad. Tiene parte de las piezas. El reto es hacerlas trabajar como sistema
Porque un hub no se proclama. Se construye con conexiones, propósito y continuidad. Y, en ese proceso, la ciudad ya empezó a moverse