Descansar no significa necesariamente dejar la mente en blanco. Incluso durante los momentos de reposo, el cerebro continúa activo y puede divagar. Por eso, pasar el tiempo sin hacer nada no siempre produce una recuperación profunda

Una alternativa consiste en mantener activas las funciones ejecutivas, que ayudan a controlar los pensamientos y las conductas. Estas capacidades intervienen al razonar, planificar, cambiar de estrategia y responder ante situaciones que incluyen emociones

Juegos que exigen pensar y decidir

Los juegos de mesa son una forma sencilla de estimular estas funciones. Comprender las reglas pone a prueba la memoria de trabajo, mientras que las primeras partidas requieren flexibilidad mental y capacidad de inhibición

La competencia también incorpora un componente emocional. El deseo de ganar, la incertidumbre del resultado o la pérdida de una pieza importante activan procesos vinculados con las llamadas funciones ejecutivas calientes

El movimiento suma un desafío mental

La actividad física puede producir un efecto similar, aunque no todos los deportes plantean la misma exigencia. Correr en solitario requiere concentración, pero disciplinas como el pádel, la escalada o el tenis de mesa obligan a reaccionar en tiempo real ante un oponente y a adaptarse a situaciones imprevisibles

Durante las vacaciones, las actividades recreativas al aire libre y de baja intensidad de estrés favorecen la atención, el control de la conducta y la flexibilidad cognitiva. Además, abandonar el sedentarismo ayuda a movilizar los circuitos prefrontales y mejora su eficiencia

Una fórmula para los descansos activos

La combinación más beneficiosa reúne tres elementos: poco estrés, movimiento corporal y un reto mental acompañado por una dosis moderada de emoción. Puede ser una partida que se busca ganar o un deporte que todavía no se domina

Esta estrategia también puede incorporarse a la rutina laboral o de estudio. Por ejemplo, es posible realizar actividad física ligera entre tareas y sumarle un desafío cognitivo, como hacer sentadillas mientras se cuenta hacia atrás de tres en tres desde 50

Cómo prolongar la recuperación al volver a la rutina

Para recuperar energía después del trabajo se necesitan cuatro condiciones: desconectarse psicológicamente, relajarse, decidir cómo utilizar el tiempo libre y aprender algo nuevo o superar un reto

Estas experiencias ayudan a reducir la sensación de agotamiento y refuerzan la percepción de competencia. Como los efectos positivos de las vacaciones pueden disminuir durante las primeras semanas de regreso, mantener desafíos cognitivos con un componente emocional puede ayudar a prolongar sus beneficios y afrontar mejor la vuelta a las obligaciones