En un antiguo templo de Louisville, Kentucky, hombres agotados buscan unas horas de descanso bajo la luz de los vitrales. Entre ellos está Johnny Henderson, de 71 años, quien perdió un brazo en un accidente ferroviario, padece una enfermedad cardíaca y tiene problemas de visión. La noche anterior durmió en la calle
Henderson concurre con frecuencia al refugio diurno del St. John Center. Allí también asisten un hombre mayor en silla de ruedas que tiene cáncer de próstata, una persona de 54 años con cuatro trastornos psiquiátricos y otra de 66 que utiliza un andador y lleva una pulsera hospitalaria con la advertencia “riesgo de caídas”
Muchos podrían acceder a departamentos subsidiados de manera permanente mediante el modelo “Housing First”, que parte de una premisa sencilla: contar primero con un hogar estable facilita el tratamiento de otros problemas. Sin embargo, esa política, aplicada por el Gobierno federal durante más de una década, está siendo reemplazada por la administración de Donald Trump
Las organizaciones que trabajan con personas sin vivienda temen que el cambio perjudique especialmente a quienes enfrentan enfermedades graves, discapacidades o adicciones. En distintas ciudades ya se cancelaron proyectos, se redujo la disponibilidad de departamentos y se analiza transformar viviendas permanentes en alojamientos temporales
La falta de vivienda creció desde 2019
Cerca de 750.000 personas no tenían un hogar en Estados Unidos el año pasado, según una estimación del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. Aunque la cifra fue levemente inferior a la de 2024, representa un aumento del 31% respecto de 2019
Alrededor de una cuarta parte de quienes están en esa situación son considerados crónicamente sin hogar: viven con una discapacidad y atraviesan períodos prolongados o reiterados de falta de vivienda. Las investigaciones también indican que aproximadamente la mitad de los adultos sin hogar tiene alguna discapacidad, hasta dos tercios presentan enfermedades mentales y dos de cada cinco enfrentan trastornos por consumo de sustancias
Las tasas de discapacidad, enfermedades cardíacas y diabetes son entre dos y tres veces superiores a las de la población general. En Louisville, los trabajadores sociales observan a diario cómo dormir en la calle dificulta acceder a médicos, conservar los medicamentos y atender necesidades básicas
Angel Sivado, especialista en trabajo territorial, visita campamentos instalados en zonas boscosas y cerca de autopistas. Su tarea consiste, entre otras cosas, en acompañar a las personas durante el proceso para obtener una vivienda. “No son solamente personas sin hogar; son personas”, expresó
En una de sus recorridas encontró a James Myers, de 66 años, debajo de un puente. Es ciego, padece insuficiencia cardíaca congestiva y recibe tratamiento contra el cáncer de próstata. Sivado le comunicó que pronto podría mudarse a un departamento
Henderson, en cambio, continúa esperando. Además de la enfermedad cardíaca, enfrenta un problema ocular, antecedentes de una cirugía de columna y alucinaciones auditivas. “Voy a morir durmiendo afuera”, dijo entre lágrimas. “Pero no tengo adónde ir”
El Gobierno impulsa tratamiento y viviendas de hasta dos años
El modelo Housing First comenzó a desarrollarse en Nueva York durante la década de 1990 y se convirtió en el eje de la política federal contra la falta de vivienda desde 2013. Su propuesta combina departamentos de largo plazo con servicios voluntarios. En muchos casos, los inquilinos destinan el 30% de sus ingresos al alquiler y los servicios, después de ciertos gastos
Los estudios muestran que este sistema logra mantener a las personas alojadas de forma estable. Algunas investigaciones señalan que obtiene mejores resultados que el enfoque “Treatment First”, que exige tratamientos para las adicciones y las enfermedades mentales graves. Los efectos sobre la salud, sin embargo, presentan resultados diversos
El año pasado, Trump firmó una orden ejecutiva para terminar con el respaldo federal al Housing First. Además, el proyecto presupuestario para el año fiscal 2027 propone eliminar la iniciativa federal que financia principalmente estos programas
La alternativa promovida por la administración contempla alojamientos de hasta dos años y exige que sus residentes reciban tratamiento durante ese período. El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano sostiene que el modelo anterior no logró resolver las causas de fondo de la falta de vivienda y que las nuevas reglas buscan priorizar la recuperación y la autosuficiencia
Sus defensores consideran que los servicios de salud mental y atención de adicciones no deberían ser opcionales. También cuestionan que la vivienda permanente con apoyo se haya convertido en una respuesta uniforme para personas con necesidades diferentes
Los proveedores advierten sobre el límite de las viviendas temporales
Las organizaciones sociales reconocen que el alojamiento transitorio puede ser útil para quienes se recuperan de un desalojo o necesitan reorganizar su vida. Pero advierten que muchas personas que llevan años en la calle no pueden estabilizarse en un plazo de dos años
Jennifer Clark, directora ejecutiva de una organización de Louisville que administra viviendas permanentes y temporales, alertó que los recortes abruptos podrían tener consecuencias graves para quienes necesitan asistencia durante más tiempo
John Franklin, de 58 años, pasó casi 14 años en la calle debido a un alcoholismo severo. Hoy vive en un departamento con apoyo permanente y recibe una pensión por discapacidad. También sobrevivió a un cáncer de garganta y padece insuficiencia cardíaca
Franklin afirma que no podría pagar una vivienda sin ayuda ni regresar a la calle. Comparte su departamento en las afueras de Louisville con su gato naranja, Moe. “Este es mi refugio seguro”, explicó
Una vivienda estable también facilita la recuperación
Phillip Sieveking pasó varios años en la calle antes de mudarse a Sheehan Landing, un complejo con 80 departamentos amueblados de un dormitorio, consultorio, despensa, salas de reunión y una huerta comunitaria
El antiguo chef tiene diabetes y, durante el período en que no tenía vivienda, no pudo atenderla adecuadamente. Los médicos debieron amputarle parte de una pierna. Ahora utiliza una prótesis y muletas, y dedica parte de su tiempo a cuidar rosas, girasoles y verduras
Sieveking atribuye su recuperación al acompañamiento de su trabajadora social, que lo ayudó a sostener sus controles médicos y a tramitar beneficios por discapacidad y asistencia alimentaria. También participa en encuentros sobre bienestar y sobriedad
En Nueva Jersey, Tatiana Velez vive desde 2021 en una vivienda con apoyo permanente. Tras pasar 18 años en prisión por robo, durmió en edificios abandonados y tuvo problemas con los opioides. Nunca había firmado un contrato de alquiler ni abierto una cuenta bancaria
Actualmente vive con su hija de 5 años en un departamento de los suburbios y recibe una prestación por discapacidades psicológicas y educativas. En una pared de la vivienda cuelga el certificado de graduación del jardín de infantes de la niña
Los cambios ya impactan en proyectos y refugios
El Gobierno intentó modificar las condiciones de las subvenciones destinadas a la falta de vivienda para alinearlas con su nueva política. Un juez federal falló a favor de los gobiernos locales y las organizaciones que se opusieron, pero una corte de apelaciones autorizó este mes que la administración avance
El proyecto presupuestario también propone eliminar el programa Continuum of Care, que cuenta con unos 4.000 millones de dólares y en 2024 financió 6.500 proyectos. Más del 60% de esos recursos se destinó a viviendas permanentes con apoyo, mientras que apenas el 1% fue para alojamientos transitorios
En Santa Cruz, California, la posible pérdida de fondos se suma al final gradual de los vales de emergencia creados durante la pandemia. Las personas que están por perder esos beneficios ocupan las viviendas disponibles, lo que reduce el número de unidades para quienes actualmente viven en la calle
En Denver, una organización que atiende a mujeres y personas transgénero y no binarias prevé una situación similar. Quienes ya viven en departamentos permanentes podrían permanecer allí porque no tendrían vales para mudarse a la comunidad, dejando menos lugares para nuevos solicitantes
En Louisiana, una agencia estatal quiso redirigir fondos destinados a ayudas para el alquiler hacia un refugio de 200 camas con reglas estrictas. Las coaliciones locales rechazaron la propuesta, aunque las organizaciones sociales temen que anticipe futuras decisiones
En Corbin, Kentucky, un proyecto de vivienda permanente con apoyo, guardería y acceso a cursos universitarios fue cancelado después de 18 meses de planificación. En Louisville, varias entidades evalúan convertir departamentos permanentes en unidades transitorias
El St. John Center analiza transformar 120 de sus 200 departamentos comunitarios en alojamientos temporales. De concretarse, solo Sheehan Landing conservaría el modelo permanente
Para personas como Henderson, el cambio podría traducirse en más tiempo en la calle mientras envejecen y empeoran sus enfermedades. “Tengo un stent en el corazón, un ojo y un brazo”, recordó que le dijo una empleada de vivienda. Aun así, teme que la ayuda llegue demasiado tarde