La vida microscópica está presente en el cuerpo humano, en el agua y en el suelo, aunque gran parte de ella permanece oculta a simple vista. Las nuevas técnicas de microscopía permiten observar estructuras y comportamientos que, hasta hace poco, resultaban inaccesibles

Registrar esas escenas exige combinar precisión científica, paciencia y recursos audiovisuales capaces de mostrar dimensiones que el ojo humano no puede percibir. Esa tarea fue reconocida por el concurso Nikon Small World in Motion, creado en 2011 como una categoría dedicada exclusivamente a imágenes en movimiento

Los trabajos distinguidos este año exhiben procesos relacionados con la salud, la reproducción, la defensa y el desarrollo de distintos organismos

Cilios respiratorios afectados por una enfermedad

El primer premio fue para un video de Ning Xu, ingeniero óptico de la Universidad Nacional de Singapur. La grabación muestra los cilios de un niño con discinesia ciliar primaria, un trastorno que altera el funcionamiento de estas estructuras similares a pequeños pelos

Los cilios están presentes en zonas como los pulmones, la garganta y las fosas nasales. En condiciones normales, se mueven de manera coordinada para desplazar la mucosidad. En las personas afectadas por esta enfermedad, en cambio, pueden volverse débiles y desorganizados

La alteración dificulta la limpieza de las vías respiratorias y puede favorecer infecciones recurrentes, entre ellas bronquitis y neumonía. Xu espera que las imágenes ayuden a comprender mejor una afección que alcanza aproximadamente a una de cada 7500 personas en todo el mundo

Un gusano que convirtió una filmación en un hallazgo

El segundo puesto correspondió a Nguyen Nam Nhat, quien intentaba registrar a Dileptus, un depredador unicelular de agua dulce. Durante la filmación descubrió que en la muestra también había un pequeño gusano redondo parásito

El organismo atrapó a Dileptus y lo obligó a desprender parte de una estructura semejante a una cola para escapar. Después de revisar situaciones parecidas, Nam Nhat concluyó que inmovilizar a otros microorganismos podría ser un mecanismo de defensa habitual de estos gusanos

El episodio surgió de manera accidental, pero permitió observar una interacción inesperada entre organismos microscópicos

Larvas de medusa en el acuario más pequeño

Benedikt Pleyer obtuvo el tercer lugar con imágenes de larvas de medusa Cassiopeia. Para resolver el problema de la escala, el investigador independiente de microbios utilizó una gota de agua suspendida por un hilo

Dentro de esa diminuta esfera colocó las larvas, que no superan el tamaño de un grano de pimienta. El resultado recuerda a un acuario en miniatura, aunque los animales poseen arpones cargados de toxinas que pueden dispararse cuando se sienten amenazados

Hongos, algas y una célula cardíaca en desarrollo

Entre las menciones honoríficas apareció un video de Wim van Egmond sobre una especie de Penicillium. La grabación muestra cómo el hongo desarrolla una red densa de filamentos, conocida como micelio, de la que brotan gotas rojas con antibióticos y otras sustancias

Otra de las imágenes destaca a Cyerce kikutarobabai, una babosa marina de apenas cuatro milímetros. Sus estructuras semejantes a alas no solo le dan una apariencia llamativa: también intervienen en la respiración y la natación

Igor Adameyko, del Centro de Investigación del Cerebro de la Universidad Médica de Viena, señaló que la observación permitió advertir que esas formaciones cumplen funciones esenciales

También fueron reconocidas las colonias de Volvox aureus registradas por Gerd Günther. Estas algas de agua dulce pueden encontrarse en estanques, lagos y ríos. En sus colonias aparecen zigosporas, estructuras que funcionan como una reserva biológica del material genético cuando las condiciones ambientales se vuelven desfavorables

El último trabajo muestra la formación de sarcómeros dentro de una célula del músculo cardíaco. Emma Koory, estudiante de posgrado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, siguió el proceso durante 40 horas en el laboratorio de Dylan T. Burnette

Los sarcómeros son las unidades contráctiles que permiten cada latido. Observar cómo se organizan y se mantienen dentro de una sola célula ofrece una perspectiva poco habitual sobre el funcionamiento del corazón