El contrabando de bienes hacia la Franja de Gaza se expandió hasta convertirse en una parte decisiva de la economía local. En medio de controles estrictos sobre el ingreso de mercancías, los productos restringidos o prohibidos atraviesan la frontera mediante redes que involucran a comerciantes, camioneros, intermediarios y, según documentos judiciales y testimonios recogidos, también a soldados israelíes y funcionarios vinculados a las autoridades de Gaza
Entre los artículos más rentables están los cigarrillos y otros productos de tabaco, prohibidos desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamas en octubre de 2023. Pero la lista es mucho más amplia: teléfonos iPhone, paneles solares, combustible, anestésicos, medicamentos, repuestos, generadores y hasta equipos médicos entran de forma irregular al enclave
Una economía paralela bajo control militar
Israel limita o prohíbe el ingreso de numerosos bienes, y clasifica muchos de ellos como de “doble uso”, una categoría que incluye materiales de construcción, tubos metálicos y equipos de rayos X. La justificación oficial es que podrían ser reutilizados con fines militares. En la práctica, esa política abrió espacio para una red clandestina que se adapta a los bloqueos y a los permisos selectivos de ingreso
Desde el comienzo de la guerra, el flujo de bienes estuvo severamente restringido, incluso con un bloqueo total de ayuda durante casi tres meses el año pasado, lo que empujó a partes del territorio hacia la hambruna. Aunque la entrada de productos mejoró algo tras el cese del fuego de octubre, sigue muy por debajo del nivel previo a la guerra
Además de la ayuda humanitaria, Israel autorizó a 12 grandes comerciantes de Gaza a importar bienes comerciales. Pero cada carga debe ser aprobada y puede ser rechazada por considerarse “doble uso”, un proceso que comerciantes y trabajadores humanitarios describen como lento y opaco
Quién gana con cada envío
La ruta del contrabando suele comenzar con listas de productos pedidos a intermediarios israelíes y palestinos que operan en Israel y Cisjordania. Ellos organizan la mercadería y la ruta de ingreso. La entrada suele darse por Kerem Shalom, en el sur, donde cada camión es inspeccionado, o por vehículos militares. En algunos casos también se usan camiones de organizaciones humanitarias
Los sobornos y pagos informales atraviesan toda la cadena. Según comerciantes y documentos judiciales, el dinero llega a soldados, choferes, trabajadores de depósitos y otros intermediarios de ambos lados de la frontera. Un comerciante resumió el mecanismo con una frase simple: en cada paso hay que pagar, y luego ese costo se traslada a los habitantes de Gaza
El resultado es un mercado distorsionado. Una batería de vehículo puede costar más de 2.300 dólares, cuando antes de la guerra valía 140. Los paneles solares se venden a 3,25 dólares por watt, frente a 16 centavos antes del conflicto
Lo más buscado: cigarrillos
Si hay un producto que sintetiza el negocio, ese es el cigarrillo. Su precio llegó a 140 dólares por paquete en las últimas semanas y superó los 1.000 dólares durante el bloqueo total israelí. Para algunos residentes, conseguir uno se volvió casi imposible
Las partidas de tabaco se ocultan en vehículos militares, camiones comerciales, envíos de ayuda e incluso en frutas vaciadas. Su facilidad para esconderse y la enorme diferencia de precio explican por qué es uno de los bienes más codiciados por los contrabandistas
La recaudación de Gaza también participa
Las autoridades de Gaza, dirigidas por Hamas, también obtienen una parte del negocio, según comerciantes y un funcionario de la economía local. La proporción varía: hasta 20% del valor de un bien contrabandeado si se reporta de manera voluntaria, y hasta 80% si es descubierto después por las autoridades, de acuerdo con una fuente oficial
Dos altos funcionarios del gobierno en Gaza dijeron que esos fondos ayudan a pagar servicios sociales y salarios de empleados públicos y policías. Estimaron que desde el alto el fuego se habrían recaudado hasta 100 millones de dólares por bienes de contrabando. Otros testimonios, sin embargo, sostienen que también se confiscan y luego se venden cigarrillos incautados
El peso de los intermediarios
Los nombres cambian, pero el poder de los coordinadores parece estable. En documentos judiciales aparece un contrabandista conocido como Abu Bassel, descrito como una figura central con conexiones en la policía israelí. Comerciantes y funcionarios lo señalan como un actor clave, aunque nadie asegura conocer su identidad real
En uno de los episodios citados en los expedientes, una red habría suspendido una redada policial tras una llamada telefónica a ese intermediario. Para quienes operan en el negocio, su sello es suficiente para que una carga avance
Precios imposibles para una vida cotidiana cada vez más dura
Para la población, el contrabando no es una oportunidad sino la única vía para conseguir bienes esenciales. Familias desplazadas y hospitales dependen de esta red para obtener alimentos, medicinas, combustible o insumos básicos. Aun así, el costo final resulta devastador
En Gaza, un ventilador puede costar 500 dólares, cuando antes costaba 100. Algunos residentes cuestionan por qué se prohíben objetos como ese bajo la categoría de “doble uso”, en especial mientras el calor y la vida en carpas vuelven casi insoportable la rutina diaria
Con la guerra aún marcando la vida en la Franja, el contrabando se convirtió en un sistema paralelo que sostiene, encarece y redefine el acceso a lo más básico