El regreso de María Corina Machado a Venezuela movilizó a miles de personas y volvió a colocar a la dirigente en el centro de la disputa política del país. Su retorno se produjo después de siete intentos fallidos y casi diez meses de exilio

Con banderas venezolanas y consignas a favor de la libertad y de elecciones inmediatas, sus seguidores celebraron la llegada. Machado sostuvo que regresó para impulsar la participación ciudadana en una eventual transición democrática

La dirigente afirmó que la fecha de los comicios equivale a la fecha de la liberación y reclamó acelerar el proceso electoral. La presidenta interina de facto, Delcy Rodríguez, aseguró que habrá elecciones el próximo año, aunque otros actores de la negociación ubican el escenario entre fines de 2027 y comienzos de 2028

El respaldo popular y los obstáculos institucionales

Las movilizaciones sugieren que Machado conserva una capacidad de convocatoria similar a la que mostró durante la campaña de 2024. Un relevamiento citado en el artículo indica que obtendría el 60,6% de los votos si las elecciones presidenciales fueran hoy, frente al 3,6% de Rodríguez

Ese respaldo, sin embargo, todavía no se traduce en poder institucional. Machado no participa directamente de la mesa de diálogo que negocia con el chavismo y debe presionar para obtener una fecha electoral y levantar su inhabilitación, condición necesaria para competir

La dirigente tampoco mantiene actualmente una comunicación directa con el gobierno de Rodríguez. La mesa negociadora está encabezada por Dinorah Figuera, mientras que distintos analistas advierten que la falta de avances o una eventual exclusión de Machado podrían generar frustración entre sus seguidores

La respuesta del chavismo y el papel de Washington

Rodríguez y Diosdado Cabello respondieron con un discurso confrontativo. Ambos acusaron a Machado de montar una puesta en escena y advirtieron contra cualquier intento de desestabilización

Al mismo tiempo, la ausencia de detenciones arbitrarias o denuncias de represión durante las movilizaciones fue interpretada como una señal relevante en un país cuyo aparato represivo, según organismos internacionales, permanece intacto. También fue considerado un avance que Machado pudiera hablar ante un auditorio lleno en Caracas

El vínculo con Estados Unidos agrega otra variable. Marco Rubio afirmó que el regreso fue resultado de una negociación entre Washington y el gobierno de Rodríguez, y sostuvo que la presidencia debería quedar vacante en 2027, luego de reformas en el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia destinadas a organizar elecciones creíbles

La relación entre Machado, Rodríguez y el gobierno estadounidense seguirá condicionada por intereses contrapuestos. Washington busca preservar acuerdos petroleros y mediar entre los actores venezolanos, mientras Machado necesita convertir su respaldo social en reglas electorales, habilitación política y capacidad efectiva de negociación