El Gobierno británico respondió este viernes al nuevo reclamo de soberanía de Javier Milei sobre las Islas Malvinas y reafirmó que el archipiélago “es británico” y que su compromiso con el territorio es “absoluto e inquebrantable”
El secretario de Defensa, Wes Streeting, sostuvo que las declaraciones del Presidente argentino dicen más sobre la política interna de ese país que sobre las islas. También insistió en que los habitantes del archipiélago eligen ser británicos
La respuesta de Londres
En la misma línea, el canciller Ed Miliband remarcó que la postura del Reino Unido no cambió y que la autodeterminación de los isleños es central en su posición. Afirmó además que ese derecho está respaldado por el derecho internacional
La administración británica en Malvinas también salió a respaldar esa visión y recordó el referéndum realizado en 2013, en el que el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de permanecer como Territorio Británico de Ultramar
Milei endureció su posición
El jueves por la noche, Milei afirmó que el escenario internacional ofrece “vientos de cambio” favorables al reclamo argentino. Vinculó ese contexto con recientes declaraciones de Donald Trump sobre una posible revisión de la tradicional neutralidad de Washington
Además, anunció que su Gobierno endurecerá las sanciones contra compañías vinculadas a operaciones no autorizadas en las islas, en particular las relacionadas con explotación petrolera. También mencionó la construcción de una base naval en Tierra del Fuego
El Presidente volvió a rechazar que los habitantes de las islas puedan invocar el principio de autodeterminación y los describió como una población implantada en un territorio que considera usurpado
Un conflicto de larga data
La disputa por la soberanía de Malvinas sigue enmarcada por la resolución de Naciones Unidas de 1965, que insta a Argentina y al Reino Unido a resolver el diferendo por la vía diplomática y evitar medidas unilaterales
Washington reconoce que Londres administra de facto las islas, aunque mantiene neutralidad sobre la soberanía. La controversia entre ambos países derivó en la guerra de 1982, que dejó 904 muertos y terminó con la rendición argentina tras 74 días
Más de cuatro décadas después, la cuestión Malvinas conserva un peso central en la política argentina y sigue siendo uno de los temas más sensibles de su agenda externa