Encontrar la sal endurecida justo cuando se está cocinando es un inconveniente frecuente. Aunque se agite el salero, los grumos pueden impedir que los cristales salgan con normalidad y complicar el control de la cantidad utilizada
Por qué la sal se endurece
La principal causa es la humedad. La sal puede absorber el agua presente en el ambiente, lo que favorece que sus cristales se adhieran entre sí y formen acumulaciones
El problema suele ser más habitual en zonas húmedas o cuando el salero permanece cerca de fuentes de vapor, como una olla o una cocina en funcionamiento. También puede presentarse con mayor facilidad en algunas sales naturales o con menor grado de refinación que no contienen agentes antiaglomerantes
Cómo conservar la sal suelta
El recipiente es importante para proteger el contenido. Los envases de vidrio, cerámica esmaltada o metales resistentes a la oxidación son algunas alternativas adecuadas
También es posible colocar unos pocos granos de arroz seco dentro del salero. Su tamaño permite que permanezcan en el recipiente sin dificultar demasiado la salida de la sal y pueden ayudar a absorber parte de la humedad
Qué hacer si ya se formaron grumos
Cuando la sal se apelmaza, los grumos pueden romperse con una cuchara y golpes suaves. Si las acumulaciones son más compactas, se puede recurrir a un mortero o a un procesador de alimentos para separar nuevamente los cristales
La presencia de grumos no significa por sí sola que la sal deba desecharse. Sin embargo, si se observa humedad, residuos, contaminación o insectos dentro del recipiente, lo más seguro es descartar el contenido y limpiar bien el envase antes de volver a utilizarlo