TEHERÁN, Irán. Los supermercados de la capital iraní siguen abastecidos, pero para muchas familias ya resultan inalcanzables los productos más elementales. Con una desocupación en alza y salarios que valen mucho menos que hace un año, la canasta cotidiana se vuelve cada vez más pequeña, salvo por la gasolina fuertemente subsidiada
Ahmad Karimi, taxista y padre de dos hijos, resume el ajuste cotidiano en jornadas de hasta 15 horas. Dice que dejaron atrás la fruta, las proteínas y el tiempo libre, y que también trabajan los fines de semana para estirar ingresos que no alcanzan
Una economía bajo presión extrema
A casi seis meses del inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel, la economía iraní acusa el impacto de las sanciones y del bloqueo naval que complica la exportación de petróleo, su principal fuente de divisas. Teherán intenta usar su capacidad de presión en la región, incluida la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, para ganar margen en una eventual negociación
Sin embargo, varios especialistas dudan de que la dureza económica se traduzca pronto en concesiones políticas o militares. Irán lleva años conviviendo con restricciones occidentales y desarrolló mecanismos para sortearlas, como redes comerciales informales, producción local de parte de los bienes restringidos y una flota opaca para sacar su crudo del país
El costo cotidiano de la crisis
En el Gran Bazar de Teherán, los compradores buscan precios más accesibles que en las tiendas de alimentos. Allí, el arroz cuesta mucho más que antes de la guerra y la carne se encareció de forma marcada. Una madre del norte del país contó que gastó el equivalente a 65 dólares en leche, huevos, papel higiénico y otros artículos, pero sin poder comprar carne
La inflación podría acercarse al 70% hacia fin de año y la economía, ya castigada por una década de sanciones, se encamina a una contracción superior al 5%, según proyecciones internacionales. Aunque el combustible sigue siendo barato por los subsidios estatales, dentro del propio gobierno ya admiten que el país consume más gasolina de la que produce, lo que abre la puerta a subas de precio que en el pasado derivaron en protestas masivas
Más sanciones, menos margen
El presidente estadounidense Donald Trump prometió endurecer aún más la presión económica sobre Irán y amenazó con sanciones secundarias para países y compañías que sigan comerciando con Teherán. En paralelo, Emiratos Árabes Unidos suspendió su comercio con la capital iraní, un giro importante en una ruta que durante años ayudó a sortear restricciones
Dentro de Irán, el gobierno electo de Masoud Pezeshkian dice preferir una salida negociada, aunque el peso real del poder sigue en manos de los sectores más duros, fortalecidos tras los ataques sufridos en la guerra. Para Karimi, la discusión geopolítica queda lejos de la urgencia diaria: afirma que la población no podrá seguir viviendo así y que apenas se limita a sobrevivir de un día para otro