El enamoramiento no suele ser una decisión consciente. Según explica el psicólogo Bernardo Stamateas, se trata de un proceso psicobiológico que aparece de manera espontánea y puede quedar bloqueado después de una experiencia dolorosa

Quienes temen volver a sufrir pueden concentrarse en los defectos de la otra persona como una forma de protegerse. En el extremo opuesto, algunas personas confunden el entusiasmo, la comodidad o la alegría con estar enamoradas

La idealización del comienzo

Durante el enamoramiento, la mirada sobre el otro suele estar atravesada por la idealización. La persona enamorada puede percibir a su pareja como perfecta y maravillosa, en un estado de ilusión asociado con un aumento de dopamina

Esta etapa puede extenderse alrededor de nueve meses. Sin embargo, no equivale todavía al amor: funciona más bien como un período en el que los errores y las limitaciones del otro quedan en segundo plano

El amor se construye con conocimiento

A diferencia del enamoramiento, el amor permite ver las imperfecciones y, aun así, elegir permanecer, aceptar, negociar y cuidar. Para Stamateas, no es posible amar plenamente a alguien a quien no se conoce

El vínculo amoroso requiere tiempo, empatía y atención. El cuidado cotidiano resulta central: una palabra afectuosa, un abrazo o una mirada amorosa pueden tener un efecto reparador tanto para quien los ofrece como para quien los recibe

Una relación no debe llenar vacíos

Buscar que otra persona resuelva las carencias personales puede generar dependencia y frustración. La propuesta es aprender a construir bienestar propio para poder compartirlo, ya que nadie puede ofrecer aquello que no tiene

Cuando se abandona la expectativa de que el otro complete la propia vida, el enamoramiento puede transformarse en una relación más consciente. La emoción inicial aporta energía, mientras que el amor ofrece orientación y estabilidad

La curiosidad mantiene vivo el vínculo

La posibilidad de enamorarse y amar no desaparece con la edad. A medida que pasan los años, puede ser necesario desarrollar mayor flexibilidad y revisar hábitos adquiridos

El amor también se alimenta de la novedad. Mantener la curiosidad, preguntar por los sueños pendientes y descubrir qué necesita el otro en cada etapa permite actualizar el conocimiento mutuo y sostener el vínculo a lo largo del tiempo