Algunas enfermedades pueden avanzar durante meses o incluso años sin provocar síntomas claros. Mientras tanto, pueden causar daños progresivos que recién se hacen visibles cuando la afección está más avanzada
Por eso, sentirse bien no siempre significa que todo funcione correctamente. Los controles médicos y determinados estudios ayudan a identificar alteraciones antes de que surjan complicaciones
Hipertensión arterial
La presión arterial elevada suele no presentar síntomas, incluso cuando alcanza niveles peligrosos. Sin que la persona lo advierta, puede dañar el corazón, el cerebro y los riñones
Además, es uno de los principales factores de riesgo para los accidentes cerebrovasculares. Aunque muchas personas tienen hipertensión, solo la mitad mantiene su presión bajo control
Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 suele desarrollarse de manera gradual. En sus primeras etapas, algunas personas no sienten sed excesiva ni una necesidad frecuente de orinar, aun cuando la glucosa permanece elevada
Con el tiempo, esa alteración puede afectar los vasos sanguíneos, los nervios, los riñones y los ojos. Los análisis de sangre permiten detectar prediabetes o diabetes y tomar medidas para reducir el riesgo de complicaciones
VIH
La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana puede permanecer sin síntomas notorios durante largos períodos. Algunas personas presentan manifestaciones parecidas a las de una gripe poco después de la infección, mientras que otras no perciben señales durante años
La ausencia de síntomas no permite saber si existe infección. Para conocer el estado serológico es necesario realizar una prueba específica. La detección permite iniciar tratamiento antirretroviral, controlar el virus y prevenir la progresión de la infección
Osteoporosis
La osteoporosis reduce progresivamente la resistencia de los huesos y puede avanzar sin dolor ni otras señales perceptibles. En algunos casos, se descubre recién después de una fractura
Las fracturas relacionadas con esta enfermedad suelen afectar la cadera, la columna vertebral y la muñeca. La evaluación del riesgo y los estudios indicados por profesionales pueden detectar la pérdida de densidad ósea antes de que ocurra una lesión
Enfermedad renal crónica
Los riñones pueden deteriorarse de forma gradual sin producir manifestaciones evidentes hasta etapas avanzadas. La hipertensión arterial y la diabetes se encuentran entre sus principales causas, ya que pueden reducir progresivamente la capacidad de filtrar la sangre
Cuando la función renal está más comprometida pueden aparecer fatiga e hinchazón. En fases avanzadas, algunas personas pueden necesitar tratamientos de reemplazo de la función renal, como diálisis o trasplante
La importancia de los controles
La detección temprana depende de pruebas adecuadas para cada persona, según factores como la edad, los antecedentes familiares y otros riesgos individuales
La medición de la presión arterial, los análisis de sangre, las pruebas de VIH y las evaluaciones de la función renal o de la salud ósea pueden ayudar a identificar alteraciones antes de que aparezcan síntomas