Un nuevo piso penal para adolescentes

Después de una larga discusión política y parlamentaria, este sábado comienza a regir la reforma que reduce la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. La ley 27.801 abre la puerta a que adolescentes desde esa edad queden alcanzados por el régimen penal juvenil, aunque no en todos los casos la respuesta será una pena de encierro

El nuevo esquema prevé que la privación de la libertad quede reservada para hechos de mayor gravedad. En delitos menos severos, la Justicia podrá optar por sanciones alternativas, como restricciones de asistencia a determinados lugares, medidas de seguimiento electrónico o, en situaciones extremas, la separación del menor de su entorno familiar si este favorece la actividad delictiva

La norma también establece que, aun cuando la pena prevista supere los tres años, el tribunal podrá reemplazar la prisión si no hubo muerte, violencia grave ni otros supuestos especialmente graves, y si el adolescente no registra antecedentes o procesos previos firmes. Para tomar esa decisión se requiere dictamen pericial, conformidad fiscal y escucha a la víctima

Encierro excepcional y plazos acotados

Cuando corresponda una sanción privativa de libertad, la ley contempla tres modalidades: cumplimiento en domicilio, en un instituto de régimen abierto o en un establecimiento especializado de detención. El máximo de pena para adolescentes será de 15 años, aunque la libertad condicional y otras salidas anticipadas pueden reducir el tiempo efectivo de encierro

Hasta ahora, los menores inimputables podían quedar internados por decisión judicial hasta cumplir 18 años, incluso sin proceso penal. Con la nueva regulación, ese escenario cambia y los tribunales de menores deberán intervenir también en casos de adolescentes de 14 y 15 años

Casos que quedaron al margen

La demora de 180 días entre la sanción y la entrada en vigencia dejó fuera de alcance penal a varios hechos violentos atribuidos a menores. Entre ellos figuran el asesinato de un policía en Loma Hermosa, el crimen de un peluquero en Avellaneda y el homicidio de una policía provincial en Santa Fe, todos cometidos por adolescentes que hoy no enfrentan condena penal por su edad al momento de los hechos

También quedaron sin posibilidad de pena otros episodios de extrema violencia, como el ataque en una escuela de San Cristóbal, donde murió un alumno de 13 años, y el caso de Jeremías Monzón, asesinado en Santa Fe con 23 puñaladas en un hecho que reactivó el debate legislativo

Funcionarios vinculados al sistema penal juvenil advierten que el desafío inmediato será adaptar estructuras y cupos de alojamiento. A la vez, temen que bandas delictivas busquen reclutar chicos todavía inimputables, una práctica que ya se vio en distintos episodios recientes de violencia urbana

Las estadísticas más finas sobre el impacto de la reforma recién podrán medirse con el correr del tiempo. Por ahora, el cambio clave es otro: desde este fin de semana, la ley penal alcanzará a adolescentes desde los 14 años