STILLWATER, Oklahoma. Eric Morris llegó a Oklahoma State con una misión clara: ordenar un programa que quedó muy golpeado y volver a hacerlo competitivo. Desde noviembre, cuando asumió en reemplazo de Mike Gundy, incorporó 88 jugadores nuevos, entre ellos 21 que ya había dirigido en North Texas State

Morris aseguró que el grupo logró conectar durante la pretemporada. Según el entrenador, el trabajo más importante no fue solo táctico, sino humano: generar vínculos, conocerse y construir una base común antes del inicio de la práctica formal

Un plantel casi nuevo para salir del pozo

Oklahoma State retiene apenas 25 jugadores de la temporada pasada, en la que terminó 1-11 y sigue sin ganar un partido de Big 12 desde el 25 de noviembre de 2023. El equipo arrastra además una caída marcada en la ejecución, un problema que se hizo visible en 2024 y 2025

Gundy, figura histórica del programa, dejó el cargo tras el tercer partido del equipo. Había firmado campañas ganadoras de manera consecutiva entre 2006 y 2023 y cerró su ciclo con un registro de 170-90

Morris, reconocido por su trabajo con mariscales de campo como Drew Mestemaker, quien lanzó para 4.379 yardas y 34 touchdowns la última temporada, dijo que lo que más quiere ver es competencia. También admitió que será especial entrar por primera vez al Boone Pickens Stadium como entrenador principal

La NCAA no lleva un registro oficial de la mayor cantidad de caras nuevas en un roster, pero Colorado documentó 87 en su plantel de 2023. Oklahoma State, con 88 incorporaciones, ya quedó en una zona poco común. Para Morris, la evaluación final dependerá de algo simple: victorias y derrotas