El estrés sostenido dejó de ser considerado únicamente un problema emocional. Según explicó el cardiólogo Mario Boskis, también puede convertirse en un factor de riesgo cardiovascular y aumentar casi al doble la posibilidad de sufrir un infarto

El especialista describió al estrés crónico como un proceso acumulativo: el organismo recibe pequeñas agresiones durante un período prolongado hasta que pierde capacidad de respuesta. Por eso, sus efectos pueden aparecer de manera gradual y pasar inadvertidos

Palpitaciones, insomnio y otros indicios

Entre las señales más habituales se encuentran las palpitaciones, las alteraciones del sueño, los dolores de cabeza persistentes y los cambios en los hábitos cotidianos. El cuadro también puede presentarse en personas jóvenes

Una de las dificultades está en reconocerlo a tiempo. En muchos casos, la persona no advierte el nivel de tensión que atraviesa y son sus familiares o un profesional de la salud quienes detectan el problema

El estrés intenso puede confundirse además con un ataque de pánico. El dolor en el pecho, la sensación de muerte inminente y otros síntomas similares requieren una consulta médica para descartar una causa cardíaca

Una respuesta del organismo que puede volverse dañina

Ante una amenaza puntual, el cuerpo libera adrenalina y noradrenalina. Estas sustancias aceleran el ritmo cardíaco y preparan al organismo para reaccionar

Cuando la activación se mantiene en el tiempo, aumenta la producción de cortisol. Este mecanismo puede elevar la presión arterial y el nivel de azúcar en sangre, favorecer el aumento de peso y afectar los vasos sanguíneos

El daño puede alcanzar al endotelio, la capa interna de las arterias. La inflamación derivada de ese proceso puede contribuir a la formación de obstrucciones

Un fenómeno extendido en la Argentina

Boskis señaló que casi el 49% de los adultos en la Argentina se perciben estresados, una proporción que ubicaría al país en el primer lugar a nivel mundial según los datos mencionados por el especialista

Sin embargo, aclaró que sentirse estresado no implica necesariamente el mismo riesgo cardiovascular para todas las personas. El desafío consiste en identificar quiénes desarrollan efectos concretos sobre el corazón y las arterias

La relación con el inicio de la semana

El impacto del estrés puede ser comparable al de factores conocidos, como el colesterol elevado o la hipertensión. También se observa una mayor incidencia de infartos los lunes y los domingos por la noche, un fenómeno asociado al estrés psicosocial que rodea el comienzo de la semana laboral

La acumulación de tensión, concluyó Boskis, puede deteriorar progresivamente al organismo hasta superar su capacidad de resistencia