Roger Federer siempre disfrutó ganar. En la cima de su carrera lo hizo casi siempre, y esa colección de victorias, trofeos y récords ya bastaba para asegurarle un lugar histórico en el tenis

Pero el suizo dijo que su legado no se explica solo por los puntos, los títulos o la técnica. También pesaron los viajes, las personas que conoció y las amistades que construyó dentro y fuera de la cancha

Un reconocimiento que mira más allá de los títulos

Este sábado, Federer será incorporado al Salón Internacional de la Fama del Tenis en Newport, Rhode Island. Será su primera visita a esa ciudad. También será distinguida Mary Carillo, exjugadora y figura de la comunicación deportiva

Federer, de 45 años, recordó que al retirarse le sorprendió que se hablara tanto de su personalidad y de lo que aportó al deporte fuera del juego mismo. Pensaba que la conversación giraría sobre sus golpes, sus triunfos y los puntos salvados en momentos decisivos

Con el tiempo entendió que la memoria de una carrera también se define por la conducta en los vestuarios, en los pasillos, con los medios, con los organizadores y con quienes trabajan alrededor del torneo

Una gira global que también fue afecto

Su trayectoria lo llevó a escenarios habituales como Nueva York, Londres y París, pero también a exhibiciones masivas en lugares como Ciudad del Cabo, donde jugó ante casi 52.000 espectadores contra Rafael Nadal, y Ciudad de México, donde enfrentó a Alexander Zverev ante más de 42.000 personas

En los últimos años de su carrera debió reducir su calendario por razones de salud, algo que le costó especialmente porque disfrutaba ir a muchos destinos, incluso a los que no albergaban los torneos más grandes

Federer dijo que, al mirar hacia atrás, le satisface haber recorrido 25 años en el circuito y haber dejado la sensación de que muchos lo extrañan. También aseguró que sigue recibiendo ese mensaje de parte de los aficionados

El cariño que dejó en el circuito

Su regreso al US Open esta semana para una exhibición, la primera vez que volvió a Flushing Meadows desde 2019, mostró que ese vínculo sigue intacto: las filas para entrar al estadio recordaron a las de una gran noche de torneo

En su carrera ganó cinco US Open seguidos entre 2004 y 2008. Además, firmó una marca de 1.251 triunfos, conquistó 103 títulos y levantó 20 trofeos de Grand Slam

También recibió durante años premios por deportividad y por ser el favorito del público. A la vez, acumuló una bolsa de premios cercana a los 130,6 millones de dólares

Hoy sigue ligado al tenis de forma ocasional, incluso al golpear pelotas con sus hijos, y dijo que para él es importante mantenerse conectado con el deporte. “La pasé muy bien”, resumió. “Hice muchos amigos en el circuito y sigo queriendo mucho este juego”