BRASILIA.- Mientras Lula da Silva avanzaba con la formalización de su candidatura a la reelección, Flavio Bolsonaro atravesó un fin de semana incómodo: la fórmula que buscaba cerrar para las presidenciales quedó debilitada tras el retiro de Tereza Cristina, la senadora y ex ministra de Agricultura que era su principal nombre para acompañarlo
El escenario cambió en pocas horas. Flavio había dado por hecho el acuerdo, pero el Partido Progressistas resolvió mantenerse neutral, después de consultar a sus bases estaduales. La definición dejó al hijo del expresidente Jair Bolsonaro obligado a seguir negociando y a exhibir públicamente que aún no tiene resuelto quién ocupará el lugar de vice
Un golpe al intento de ampliar la coalición
La negativa no respondió solo a una cuestión personal. En el cálculo interno pesó la falta de tracción de la candidatura en las encuestas, además de la desconfianza política que arrastra el entorno bolsonarista. El propio bloque del centrão, acostumbrado a alinearse con quien ve más cerca del poder, volvió a mostrar que su adhesión depende del rumbo de la contienda
El reloj, además, juega en contra. Las convenciones partidarias vencen el 5 de agosto y el registro de candidaturas cierra el 15. En ese margen, Flavio conversa con el PL y con otras fuerzas de centro, entre ellas Podemos y Republicanos, aunque tampoco allí hay certezas: en ese espacio incluso se evalúa la neutralidad, mientras aparece el nombre de Daniella Marques como posible opción
Presión política y desgaste en la negociación
El tropiezo de la fórmula también expone otro problema: la campaña de Flavio no logra consolidar apoyos estables en un tablero donde importan tanto las encuestas como las alianzas de poder. La relación con dirigentes del centrão quedó además enfriada por las sospechas derivadas de una causa que involucra al banquero Daniel Vorcaro, en la que el senador rechaza cualquier irregularidad
En paralelo, el equipo de campaña ya había sufrido cambios. Días antes, Flavio reemplazó a sus responsables de marketing por Duda Lima, el publicista que trabajó en la reelección de Jair Bolsonaro en 2022. La movida buscó ordenar el mensaje, pero también dejó en evidencia la tensión interna por el rumbo de la estrategia
Del tono moderado al discurso más duro
Al comienzo, el senador intentó mostrarse como una versión más moderada de su padre, con foco en el centro y menos confrontación verbal. Sin embargo, en Santa Catarina volvió a un lenguaje más duro: acusó a Lula de impulsar un proyecto autoritario, prometió liberar a su padre y a los condenados por los ataques del 8 de enero, y advirtió sobre la eventual designación de jueces afines al de Alexandre de Moraes
Ese viraje confirma que la campaña sigue buscando un relato capaz de compensar la debilidad en la mesa de negociaciones. Pero, por ahora, la prioridad de los partidos que podrían acompañarlo sigue siendo la misma: esperar señales más firmes de competitividad antes de comprometerse con la boleta