La glucemia es la concentración de glucosa, el azúcar presente en la sangre que aporta energía al organismo. Controlar sus niveles permite detectar posibles alteraciones metabólicas
En ayunas, un valor inferior a 100 mg/dl se considera normal. Cuando se ubica entre 100 y 125 mg/dl, se configura una zona de alerta asociada con la prediabetes
Para conocer el comportamiento de la glucosa durante los últimos tres meses existe la prueba de hemoglobina glicosilada. Según lo explicado, este análisis no requiere una extracción adicional
También deben observarse los valores posteriores a las comidas. Si, luego de ingerir alimentos y esperar dos horas, la glucemia se encuentra entre 140 y 200 mg/dl, puede corresponder a un cuadro de prediabetes
La evolución de esta condición puede ser significativa. Las proyecciones citadas indican que entre el 5% y el 10% de las personas con prediabetes podrían desarrollar diabetes cada año, mientras que el 70% podría hacerlo a lo largo de su vida. También se señaló que, sin tratamiento, el riesgo puede alcanzar el 90%
El papel de la insulina
La insulina es una hormona que permite que la energía ingrese a las células. El proceso fue comparado con una llave y una cerradura: cuando la llave falta o la cerradura se vuelve menos receptiva, aparecen problemas en el funcionamiento metabólico
La actividad física fue señalada como una herramienta central para mejorar esta situación. También se destacó la importancia de una alimentación equilibrada, el control del peso corporal y el seguimiento con profesionales de la salud
Entre los tratamientos mencionados se encuentran la metformina y la tirzepatida, un medicamento aprobado para estos tratamientos. La indicación depende de la evaluación de cada paciente
El control periódico permite conocer los valores de glucemia y actuar a tiempo. La recomendación es realizar los análisis indicados por profesionales, al menos una vez al año o según cada caso