Londres. El regreso de Harry y Meghan al Reino Unido, anunciado recientemente, reabre varios frentes que la pareja dejó atrás cuando se instaló en Estados Unidos hace más de seis años

La principal incógnita pasa por Meghan Markle. La duquesa de Sussex carga con el recuerdo del escrutinio mediático, una relación difícil con la prensa y la sensación de no haberse sentido nunca del todo integrada en la familia real

Meghan, la gran incógnita

Para Harry, el reencuentro con su país parece menos complejo. Sigue ligado a causas benéficas y busca acercar a sus hijos, Archie y Lilibet, a la rama paterna de la familia. En cambio, para Meghan el regreso implica volver a un entorno en el que su imagen continúa siendo muy impopular: una encuesta difundida en julio indicó que al 61% de los británicos no le agrada

Su agenda también parece más incierta. Tras el final de su acuerdo con Netflix para su programa With Love, Meghan, sus opciones profesionales en Estados Unidos quedaron debilitadas. En paralelo, el foco parece desplazarse hacia la vida familiar y el acompañamiento a Harry en sus actividades vinculadas con organizaciones benéficas

La prensa y una vieja batalla

El otro gran obstáculo sigue siendo la prensa sensacionalista. Harry mantiene desde hace años una disputa legal con varios grupos editoriales, en un conflicto que tuvo un capítulo reciente con el Daily Mail. En ese caso, el duque y otros demandantes no lograron probar interceptaciones de voz o escuchas telefónicas y deberán afrontar una indemnización inicial de 9,5 millones de libras

La pareja, además, ha denunciado repetidamente los métodos de ese ecosistema mediático, al que responsabiliza de haber perseguido su vida privada desde antes de su salida de la casa real

Guillermo, el vínculo más delicado

También sigue abierta la herida con el príncipe Guillermo. La reconciliación entre los hermanos parece lejana, marcada por años de distanciamiento, reproches y la publicación de En la sombra, el libro autobiográfico de Harry

Desde la última vez que se los vio juntos, en septiembre de 2022 tras la muerte de Isabel II, los gestos de acercamiento han sido nulos. El cáncer de Carlos III y luego el diagnóstico de Kate tampoco lograron recomponer la relación, que hoy sigue atravesada por una tensión casi total