Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina, cumple casi un año en el cargo en un momento clave para la agenda del bloque en la región. En ese período se activó de forma provisional, desde el 1 de mayo, el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur, uno de los objetivos que Bruselas perseguía desde hace 25 años
Pero la conversación con el diplomático danés estuvo dominada por otro frente: la guerra en Ucrania. Høeg sostuvo que Rusia no está imponiéndose en el conflicto, sino que atraviesa un estancamiento militar con costos cada vez más altos. También remarcó que la UE ya comprometió 210.000 millones de euros en apoyo a Kiev y que considera esta guerra un asunto existencial para el bloque
Ucrania y el costo de la guerra
Para Høeg, la prioridad inmediata sigue siendo lograr un cese del fuego que abra paso a una negociación de paz. Dijo que la UE acompaña todas las iniciativas en esa dirección, incluidas las impulsadas por Estados Unidos, y describió la situación humanitaria como crítica por los ataques rusos sobre infraestructura energética y viviendas civiles
El embajador afirmó que el respaldo europeo se mantiene en los planos político, humanitario, militar y económico. Señaló además que parte reciente de la ayuda incluye un préstamo de 90.000 millones de euros, destinado en 60.000 millones a la capacidad bélica ucraniana y en 30.000 millones al funcionamiento del Estado, con fondos para escuelas, pensiones y salarios públicos
Según su visión, Rusia afronta pérdidas mensuales muy elevadas y no logra romper el estancamiento en el frente. También advirtió que la invasión no solo es injustificada, sino que agrava el deterioro interno de Rusia, un país ya afectado por un fuerte declive demográfico
Consultado sobre la posibilidad de negociar con Vladimir Putin, evitó anticipar una respuesta definitiva. Dijo que primero debe haber un alto el fuego y luego condiciones reales para una paz duradera. También sostuvo que la UE impulsa la creación de un tribunal para juzgar crímenes cometidos en Ucrania y reclamar reparaciones al país agresor
El apoyo europeo y el lugar de América Latina
Høeg destacó que la respuesta de la UE no se limita a la asistencia financiera. Mencionó la Coalición de los Voluntarios, que analiza el eventual despliegue de fuerzas de paz, y subrayó que el bloque recibió a millones de refugiados ucranianos
También remarcó que, lejos de dividir a Europa, la guerra reforzó la unidad de los 27 países miembros. Sobre Estados Unidos, consideró que su menor ayuda militar directa a Ucrania responde tanto a la administración actual como a una tendencia de largo plazo en su estrategia global, más enfocada en Asia y el Pacífico
En ese marco, insistió en que no debe haber conversaciones sobre Ucrania sin la presencia de Ucrania en la mesa. Valoró, además, el diálogo con Argentina y su postura de rechazo a la invasión rusa
Mercosur y economía argentina
Fuera del conflicto, el embajador describió como positiva la puesta en marcha del acuerdo UE-Mercosur, aunque admitió que siguen pendientes ajustes normativos y sanitarios. Explicó que aún hay pymes que necesitan información para exportar a Europa y dijo que la UE trabaja junto a Cancillería en esa tarea
Señaló que el agroindustrial es el sector que podría aprovechar más rápido el nuevo escenario comercial, por la reducción o eliminación de aranceles. También recordó que el acuerdo contempló períodos de transición para los sectores más expuestos a la competencia externa
Sobre la economía argentina, sostuvo que mantiene una visión favorable del rumbo general del gobierno de Javier Milei. Dijo que el país dejó atrás niveles críticos de inflación y riesgo, y valoró el avance del acuerdo con el Mercosur, el proceso de acercamiento a la OCDE y el RIGI como señales de previsibilidad para los inversores
Aun así, reconoció que las reformas en curso tienen costos sociales. En su lectura, la sociedad argentina deberá evaluar en las urnas si esas medidas fueron suficientes y bien calibradas. Para Høeg, el punto central sigue siendo la estabilidad de largo plazo: reglas claras, continuidad macroeconómica y un marco regulatorio que no cambie de un ciclo electoral a otro