Cuando aparece el hambre a media tarde, un huevo cocido puede ser una alternativa sencilla frente a las galletas o los aperitivos de bolsa. Es económico, fácil de preparar y aporta proteína de calidad, un nutriente que ayuda a controlar el apetito entre comidas

Un alimento saciante y nutritivo

Durante años se recomendó limitar el consumo de huevos por su contenido de colesterol. Sin embargo, las guías de nutrición han matizado esa indicación: en personas sanas, su consumo habitual no se relaciona de manera clara con un mayor riesgo cardiovascular, ya que el colesterol de la dieta influye poco en el que circula en la sangre

Por eso, para gran parte de la población, comer un huevo entre comidas permite sumar proteína de alto valor biológico, con pocos azúcares y sin las grasas añadidas de una fritura. En comparación con muchos productos ultraprocesados, también puede contribuir a mantener la energía durante la tarde

La proteína puede ayudar a reducir el picoteo

La capacidad del huevo para generar saciedad fue analizada en un ensayo realizado en 2005. Las personas con sobrepeso que desayunaron huevo en lugar de un panecillo con las mismas calorías comieron menos durante el resto del día

Este efecto se relaciona con la proteína, que activa señales de saciedad y ralentiza el vaciado del estómago. Así, consumir un huevo a media mañana o media tarde puede ayudar a llegar con menos hambre a la siguiente comida

Proteína completa para el mantenimiento muscular

La clara y la yema contienen los aminoácidos esenciales en una proporción adecuada, incluida la leucina, vinculada con la reparación y el mantenimiento del tejido muscular. Un huevo mediano aporta alrededor de seis gramos de proteína completa

Este aporte cobra especial importancia a partir de los 50 años, una etapa en la que puede resultar más difícil conservar la masa muscular y conviene distribuir la proteína a lo largo del día

Cómo incorporarlo a una merienda

El huevo cocido puede acompañarse con pan integral, verduras o una pieza de fruta. Combinarlo con alimentos ricos en fibra, como bastones de zanahoria o tomates, puede prolongar la sensación de saciedad

Además, su bajo contenido de azúcar lo diferencia de algunas galletas y snacks salados, que pueden provocar un aumento rápido de glucosa seguido de un descenso que favorece nuevamente el hambre. La proteína y la poca cantidad de azúcar del huevo contribuyen a una energía más estable

Una preparación sencilla para toda la semana

Para tenerlos disponibles, se puede cocer media docena durante unos diez minutos, enfriarlos bajo el agua y conservarlos con cáscara en la heladera hasta una semana. De esta forma, habrá una opción lista cuando aparezca el hambre de media tarde

También es posible reservar uno o dos huevos para el momento del día en que suele aparecer el picoteo y alternarlos con yogur natural o un puñado de frutos secos

Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Las personas con colesterol alto, enfermedades crónicas o dudas sobre la cantidad de huevos que deberían consumir deben consultar con un médico o un dietista-nutricionista