Las autoridades españolas abrieron una investigación para esclarecer el ataque contra Toñi, la orca ibérica más longeva del Mediterráneo, que fue encontrada con heridas en la aleta dorsal y en parte del lomo

El hallazgo se produjo el 10 de agosto, cuando conservacionistas detectaron a la hembra, de unos 60 años y conocida como “la abuela”, junto a dos ejemplares más en aguas entre Tarifa y Tánger. En su aleta presentaba diez marcas compatibles con perdigones de plomo

Una especie en situación crítica

La orca ibérica es una subespecie distinta de otras poblaciones atlánticas y cuenta con muy pocos ejemplares. Se estima que quedan entre 35 y 40 animales repartidos en seis comunidades, con apenas 18 adultos y un crecimiento anual del 0,5%

Desde 2019, esta población está clasificada como en peligro crítico. Su supervivencia depende del atún rojo del Atlántico, su única fuente de alimento, y de la preservación de su memoria genética y social

Sin sospechosos y con fuerte presión legal

Por ahora no hay un responsable identificado ni rastros que permitan señalar a un sospechoso. Por la ubicación del ataque, en el estrecho de Gibraltar, la embarcación podría haber procedido de distintos países de la zona

La legislación española protege a estas especies y prohíbe matarlas, capturarlas, perseguirlas o molestarlas. Las sanciones pueden incluir penas y multas que alcanzan los dos millones de euros

Especialistas también recuerdan que, durante varios meses del año, se recomienda extremar la precaución en la navegación por el área donde estas orcas suelen desplazarse y alimentarse

El caso reavivó el debate sobre la protección de estos animales, que en los últimos años se hicieron visibles por sus interacciones con embarcaciones. Aun así, los conservacionistas insisten en que disparar contra ellas no puede ser una respuesta aceptable